- domingo 11 de septiembre de 2016 - 12:00 AM
La atención infantil
En medio de noticias como la implementación del Sistema Penal Acusatorio; la detención de un Comisionado, de Policías, un Representante de Corregimiento; las protestas de Barro Blanco, se publicó una que pasó inadvertida: más de 223 mil menores de 0 a 4 años de edad, no asisten a los centros de orientación.
Preocupada llamé a compañeras de la Organización de Mujeres que luchamos -por lo que consideramos una acción reivindicativa de los años 70 y 80- para la creación de centros de atención de la niñez, porque era una forma de ayudar a las madres para que pudiesen ir a trabajar, confiadas en el buen cuidado de sus hijos y a la vez de estimularles en el aprendizaje. Esta fue mi experiencia, mis hijos fueron al Centro Parvulario Parusía en Mateo Iturralde, en San Miguelito.
El Premio Nobel en Economía James Heckman fue categórico al decir: ‘no hay ninguna inversión que tenga más alta tasa de retorno que la que se realiza en la primera infancia'.
Está confirmado por la Neurociencia, que es fundamental la atención de la niñez -desde la gestación- porque las carencias que se tienen en estos años conducen a deficiencias irreversibles. Hay que darles afecto, seguridad emocional, incluso desde el vientre materno, porque recuerda que durante el embarazo se conforma el 25% del cerebro; la ¾ parte restante después del parto.
Entendemos que todos los niños al nacer tienen casi las mismas condiciones, pero es a partir de ese momento que empieza a incidir en algunos la inequidad, la desigualdad, el estrés, porque en nuestro país la pobreza y marginación se encuentran en las zonas rurales, suburbanas y comarcas.
Ya sabemos que la pobreza tiene rostro de mujer y de niño; la atención de este sector de la población no solo es supervisar la infraestructura, se requiere establecer políticas públicas que mejoren la calidad de vida, pero también de formar a los futuros ciudadanos, garantizando una buena atención de salud; y educativa desde los centros maternales hasta los centros universitarios, que crean las condiciones para minimizar que sean presas de la delincuencia y actos violentos; y los embarazos en las adolescentes.
Invertir en educación es invertir seguro en el futuro de la Nación.
*Excandidata presidencial