- lunes 12 de noviembre de 2012 - 12:00 AM
Alternativa
MILITARISMO Y EDUCACIÓN CÍVICA
El militarismo es definido como ‘la abusiva injerencia de las fuerzas armadas, como institución, o de sus miembros individualmente en la conducción política de un Estado. Es también el sistema de privilegios que, en algunos países, se concede a los elementos militares’.
Gracias al decidido y permanente apoyo de los ‘foreign making power’, y de la denominada doctrina de la seguridad nacional, durante 21 años (1968-1989) Panamá no fue un Estado que tenía un ejército, sino un ejército que tenía un Estado a su disposición.
Así las cosas, la invasión estadounidense del 20 de diciembre de 1989 desalojó del poder a las denominadas Fuerzas de Defensa de Panamá. El ‘nunca más’ al militarismo, que pareció unificar la desideologizada y heterogénea población panameña en torno a la necesidad de un país desmilitarizado y democrático, se fue diluyendo rápidamente y los factores reales de poder criollo prontamente reiniciaron el retorno a la remilitarización del país. La necesitaban para sus propósitos.
Las zancadas hacia ese objetivo han ido en aumento con el pasar de los gobiernos: Endara, Pérez Balladares, Moscoso y Martín fueron aportando su cuota para el fortalecimiento de la militarización y el militarismo, no de la educación cívica y los derechos humanos.
‘La transposición de principios y formas de comportamiento específicamente castrenses a otros ámbitos sociales en que resultan extraños e inadecuados’, como nos enseña Borja, tomó especial fuerza con los llamados Decretos de Seguridad en los estertores del gobierno de Martín Torrijos y repuntan —con paso de ganso redoblado— desde las primeras horas del actual periodo presidencial.
Bajo la conducción de Martinelli, miles de millones de balboas han servido para la compra de armamentos, arreos de combate, armas de guerra, entrenamientos, uniformes y un largo etcétera, so pretexto de combatir el crimen y brindarle ‘seguridad’ a la población. Nada más alejado de la verdad.
Changuinola, San Félix y Colón han puesto en evidencia el revivir del monstruo antidemocrático y antipopular que algunos creían (equivocadamente) muerto. Hoy, con más saña que ayer, han reiniciado su invasión de lo civil y lo cívico, dispuestos más a matar y reprimir que a proteger y servir.
El equiparamiento de salarios de los comisionados y subcomisionados, con el de ministros y viceministros, corrobora que la suerte está echada. No hay espacio para la vacilación: o educación cívica o militarismo. Martinelli y sus ministros, diputados y magistrados ya se uniformaron y pintarrajearon sus rostros, decididos hacia el totalitarismo. Corresponde a la ciudadanía reaccionar y actuar, ¡¡¡ahora o nunca!!!
* CONSTITUCIONALISTA Y CATEDRÁTICO UNIVERSITARIO