• jueves 23 de julio de 2026 - 12:00 AM

Adaptar el entorno al ritmo del alumno

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María Tecla Artemisia Montessori fue una psiquiatra humanista, pedagoga y filósofa italiana. Activista sufragista, feminista y católica convencida, fue una de las primeras mujeres en graduarse como médica en Italia. Como educadora, alcanzó reconocimiento mundial por el método educativo que lleva su nombre y por sus aportes a la pedagogía científica.

Una de sus reflexiones más conocidas sobre los períodos sensitivos afirma: «Un niño aprende las cosas en los períodos sensitivos. Esta sensibilidad permite al niño ponerse en contacto con el mundo exterior de un modo excepcionalmente intenso. Entonces todo le resulta fácil; todo es entusiasmo y vida. Cada esfuerzo representa un aumento de poder. Cuando, en el período sensitivo, ya ha adquirido unos conocimientos, sobreviene el torpor de la indiferencia y la fatiga». Su visión revolucionaria de la educación infantil se centra en la observación directa del niño y en la adaptación del entorno para favorecer un aprendizaje autónomo e independiente.

La intervención excesiva de los adultos, motivada por la inquietud o el temor a que los niños se equivoquen, puede resultar contraproducente. Una asistencia constante transmite, de manera implícita, un mensaje de incapacidad al aprendiz y limita su desarrollo personal. Por ello, el progreso no debe medirse únicamente por los logros académicos, sino también por la confianza, la seguridad y la autonomía que el estudiante desarrolla a lo largo de su proceso de aprendizaje.

El método propone un enfoque educativo basado en el desarrollo natural del niño, la libertad con límites y el fomento de su independencia. Se sustenta en cuatro pilares fundamentales: la mente absorbente, los períodos sensitivos del aprendizaje, el entorno preparado y el papel del adulto como guía, más que como instructor.

En este sentido, tanto padres como docentes deben actuar como observadores atentos y facilitadores del aprendizaje, acompañando sin invadir el proceso individual de cada niño. Esto implica permitir que continúe explorando y aprendiendo, incluso cuando cometa errores.