• viernes 06 de marzo de 2026 - 12:00 AM

A falta de chenchén

El regreso al doble dígito porcentual de desempleo en Panamá, no es otra cosa que el reflejo de la situación socioeconómica que experimenta un país con marcados contrastes, donde un sector de la población concentra las riquezas y las oportunidades, en detrimento de la gran mayoría de panameños que viven en bolsones de pobreza, violencia y precariedad.

Las cifras por si solas reflejan un país en crecimiento constante, pero la realidad muestra que las fuentes de ingresos terminan en manos de un par de bolsillos. El tráfico de influencias y la corrupción estatal son solo una parte del componente que frena el desarrollo del país.

Cuesta pensar las razones del por qué, una nación con importantes recursos y una privilegiada posición geográfica, donde la mayoría de sus habitantes madruga en busca de su sustento a base de trabajo y esfuerzo, no puede crecer de forma justa. Los contrastes sociales y económicos son el reflejo de la existencia de un modelo ruin y mezquino que promueve la desigualdad.

Las falencias de un sistema diseñado para funcionar sobre la estabilidad laboral de los ciudadanos, confronta la cruda realidad de nuevos tiempos que demandan mayor libertad e independencia económica. Emprender en Panamá es tedioso, oneroso y complicado, no solo por la gran cantidad de obstáculos que desincentivan al emprendedor, creándole la necesidad de retornar a un sistema laboral estrecho y limitado.

Para los ciudadanos mayores de 40 años el panorama es aterrador, ni hablar de los peligrosos 50 y 60 años, donde la oferta laboral se restringe de manera significativa. Por un lado, se habla de aumento de edad de jubilación y de cuotas para las pensiones de seguro social, mientras que, por otro lado, las empresas restringen el acceso a plazas de empleos después de cierta edad.

El problema central es la falta de “chenchén”, que hace que todo se restrinja, ya que al no haber dinero circulando en la calle, tres bellacos lo acaparan todo.