- martes 07 de enero de 2020 - 12:00 AM
9 de enero…!Un día libre!
Hoy no hablaré de la valentía y arrojo con el que el arrabal enfrentó a las tropas yankis, los dolorosos días de enero del 64. Esta página de nuestra historia jamás perderá el profundo sentido nacionalista de la gesta, por muchos esfuerzos hechos por algunas corrientes antipatrióticas, por desmeritar el papel de los próceres.
Algunos años atrás recorrimos el Museo en compañía de una visitante. Al final del recorrido me preguntó sorprendido, ¿de dónde les salía a los panameños esa fuerza para enfrentarse al ejército más poderosos del mundo, siendo un pueblo tan ‘parrandero'? No recuerdo que le contesté, pero esa interrogante gravita en mi mente, y por pedazos apenas aparece la respuesta.
El fervor anti yanki, convivía en el espíritu de los jóvenes de las ciudades terminales, pero también la cultura gringa nos cautivaba. El estilo de vida norteamericano, era sinónimo de modernidad, y con ello dábamos un salto que nos alejaba del atraso que significó la unión a Colombia y los siglos de dominio español.
El ‘lógico' producto de esa asimilación cultural, sería cuestionar el deseo de ser soberanos e independientes, si con los gringos lo teníamos todo. Eso significa que alguna grieta del espíritu nacional quedaría abierta, y por allí fluían los sentimientos libertarios, inspiración de las generaciones del siglo pasado, que sin temor reiteradamente le pusieron el pecho a las bayonetas.
Merced de la gesta del 9 de enero, en el país hoy flamea una sola bandera, condición jurídico política que para unos ha perdido significación, mientras que otros ignoran por qué debe ser reverenciada. La escuela se hace eco de esto, y la ‘enseña' como un asunto histórico, y no como un asunto propio del alma nacional. No es posible que los panameños aspiren a la grandeza personal, sin haber aprendido a respetar el esfuerzo y sacrifico de lo que antes aquí estuvieron.
Como todos los años, este 9 de enero con nuestras piernas fatigadas intentaremos caminar por la senda recorrida por los institutores, pues la llama del nacionalismo panameño no debe extinguirse. ¿Acaso murieron los mártires para darnos un día de playa, o por darnos un país libre?
ABOGADO