- viernes 26 de noviembre de 2021 - 12:00 AM
200 años después
Panamá llega a 200 años de independencia de España lo que debe ser motivo de inmenso regocijo nacional.
Los pueblos que viven como colonia se organizan políticamente y logran independizarse para obtener beneficios que esa condición de colonia no les permite.
En América empezaron las 13 colonias inglesas y se convirtieron en una sola nación en 1776. Siguieron las colonias españolas que desde 1810 iniciaron sus luchas. Panamá lo hizo en 1821 logrando por si sola la independencia.
Las colonias inglesas escalaron rápidamente y ya para finales del siglo 19 eran potencia mundial. España tenía una sola colonia en América dividida en 2 virreinatos, el de Nueva España desde parte del hoy Estados Unidos hasta Centro América, con capital en México y el virreinato de Perú en sur América con capital en Lima. Las colonias españolas se dividieron en 15 estados en tierra firme más los estados caribeños.
Dice el refrán que la unión hace la fuerza. Real ejemplo de esto es la capacidad lograda por los Estados Unidos de América contrastando con Hispanoamérica que son un atajo de Estados subdesarrollados, todos llenos de problemas.
Panamá llega el 28 de noviembre a su Bicentenario, sin pena ni gloria, inmerso en una profunda crisis de toda índole. Los hijos de la dictadura, por tercera vez después de la dictadura no han podido proyectar aquel evento esperanzador que fue la independencia. Se escudan en las ataduras que tienen por la pandemia pero esto no debió ser obstáculo para insuflar orgullo por aquella independencia. No lo hacen porque no están en el gobierno para desarrollar Panamá sino para pelechar del poder.
Cortizo montó un proyecto que parece bueno. Consultar a sectores del pueblo y hacer un rimbombante Pacto Bicentenario que debería “cerrar brechas” que padecen los panameños. Pero para que eso tuviera un real efecto de recuperar al pueblo requería el factor político de fundar una nueva República donde se transformara la institucionalidad del Estado y de verdad se buscara el bien común. Pero los gusanos que devoran el cadáver no resucitan el cadáver.
Queda pendiente un real pacto y ese es ir a un proceso constituyente que los politiqueros que manejan la partidocracia no están dispuestos a promover.
A pesar de todo “viva el Bicentenario”.
Odontólogo