- jueves 03 de junio de 2021 - 12:00 AM
195 años del congreso anfictiónico
Se inauguró el Congreso Anfictiónico de Panamá, asamblea única en su género, en una época de muchas turbulencias y alegrías emancipadoras, a las 9 de la mañana del 22 de junio de 1826, dos años después de la convocatoria por Bolívar, desde Lima, en cuya comunicación expresaba soñando que nuestro territorio, cinco años antes emancipado de la Corona española, aplicase para ser la capital del mundo.
Hoy solo faltan 5 años para el bicentenario de ese episodio estelar de la historia panameña, americana y mundial.
Esa mañana, sin lluvia conocida, expresaron su satisfacción los concejales de la ciudad. Indican que ese día es el más glorioso transporte de júbilo que no fue concedido a otro pueblo del mundo, “abrigando en su seno a la más excelsa corporación que pudo crearse para llevar el timón de la nave que ha de conducir al venturoso puerto a las repúblicas reunidas del Nuevo Mundo”.
En este lugar de los cabildos, dentro del convento de San Francisco, espacio para los monjes reunirse y descansar, fuera del templo de oración, se congregó la sesión, que demoraría en nuestra ciudad hasta el 15 de julio, cuando se trasladó por años a la Villa de Tacubaya, suburbio de la ciudad de México.
Es el templo de la nacionalidad ese espacio, cedido por los Hermanos Cristianos en 1933 a la Sociedad Bolivariana de Panamá. Después declarado por ley Patrimonio de la Nación, y eje, hace veinte años, de la declaración de Patrimonio Històrico de la Humanidad de la ciudad de Panamá, en sus recintos La Vieja y el Casco Antiguo.
Hace veintitantos años, Unesco y el Estado panameño concluyeron que ese espacio, por ley denominado Salón Bolívar, desde 1941, y el Canal de Panamá son expresiones monumentales de un imperativo de apertura y síntesis que el Libertador definió, que sigue siendo válido y que nos sigue marcando rumbos para la consolidación de la libertad y la independencia de Panamá.