- sábado 28 de febrero de 2026 - 12:00 AM
El 1 de marzo de 1946 fue promulgada la que, según el criterio, generalmente compartido, es el mejor texto constitucional que ha regido en nuestra vida republicana.
Su gestación y creación, producto de una concertación nacional, tuvo como sus antecedentes la crisis política que se zanjó con la convocatoria a la Asamblea Constituyente de 1945, generada por varios hechos: el golpe de estado de 1941, que defenestró al presidente Arnulfo Arias; la vigencia de la Constitución que este había hecho aprobar en octubre de ese mismo año, presidencialista en grado extremo, que alargaba a 7 años el mandato presidencial y con marcadas orientaciones racistas; y la pretensión del presidente De la Guardia de prolongarse en el poder hasta el año 1947. Pero fue, también, la culminación de los impulsos para dotar a la república de una Constitución acorde con el pensamiento social de la época, en los que fue figura destacada José Dolores Moscote.
En la víspera de esa fecha que estuvo consagrada en nuestra legislación como una festividad nacional, es oportuno recordar esa efeméride para enlazarla con los hitos que han marcada nuestra evolución constitucional hasta el presente, pero especialmente para concluir con un juicio de valor del texto que nos rige actualmente y hacer referencia a las intentonas que se han hecho, y se siguen ensayando, para reformarlo.
El estatuto constitucional de 1946, con las reformas que se le hicieron en 1956 y 1960, ninguna de las cuales alteró sus contenidos esenciales rigió hasta octubre de 1968, cuando, quienes asaltaron el poder público, decidieron sustituirlo, de hecho, (no lo derogaron formalmente) por el que denominaron “Estatuto del Gobierno Provisional”, publicado el 11 de octubre de ese año.
Tres años después, por el Decreto de Gabinete 214 del 11 de octubre de 1971 fue creada la “Comisión de Reformas Revolucionarias a la Constitución Nacional” y se convocó “a elecciones populares para el escogimiento de una Asamblea Nacional de Representantes de Corregimiento”. Esa Asamblea nunca tuvo como finalidad crear un nuevo texto constitucional sino la de aprobar el proyecto que le sometió la susodicha comisión; lo que hizo cumplidamente, en un tiempo récord, el 11 de octubre de 1972, fecha en que se promulgó la denominada Constitución de 1972, que rigió hasta 1983, cuando fue integralmente derogada por el Acto Constitucional de 1983 y conceptualmente regresamos a la Constitución de 1946.