Cambio de planes abrazando mi presente

  • miércoles 03 de junio de 2026 - 12:00 AM

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Madurar no es volverse aburrido ni dejar de soñar, sino aprender a recalcular la ruta cuando el camino se boquea.

Yo pensaba que esta frase se atribuía al mundo del pensamiento positivo y la psicología, pero investigándola descubrí que es de Alejandro Casona (cuyo nombre real era Alejandro Rodríguez Álvarez), poeta y dramaturgo del siglo XX vinculado a la generación del 27. Es producto de la reflexión profunda que nos lleva a hacer ciertas conclusiones y replanteamientos en algunos momentos de la vida.

Muchas veces alimentamos un sueño que se va desdibujando a través de los años. Un día nos percatamos de que no cumplimos nuestro anhelo y nos enfrentamos a dos caminos: vivir lamentándonos por aquello que no fue o no pudo ser o comenzar a construir otra ruta y redirigir nuestro camino hacia otra realidad que sea productiva y satisfactoria en nuestra vida.

A veces nos aferramos a un pasado que ya no está y a un proyecto porque pusimos mucha energía en él y queremos que se dé por el tiempo invertido y no por la felicidad que nos proporciona en vez de redireccionar nuestros esfuerzos ante otro camino, Renunciando a nuestro viejo proyecto, no es fracasar sino optimizar nuestra energía y tiempo.

Hay una diferencia muy grande entre renunciar desde la frustración y renunciar desde la sabiduría, y aquí entra la madurez. Si nos frustramos, viviremos desde la pérdida, la insatisfacción y la tristeza; en cambio, cuando hacemos un análisis sano y renunciamos, demostramos que queremos seguir viviendo. Así podemos renunciar a un sueño de una forma sana y crear desde nuestra realidad otro que refleje la persona que somos en el presente.

Siempre podemos empezar.