Opositores: Ortega admite que Nicaragua ya no tendrá democracia electoral

Renacer acusó al Gobierno de consolidar un modelo de poder absoluto tras descartar nuevos procesos electorales
  • lunes 20 de julio de 2026 - 6:26 PM

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El movimiento opositor nicaragüense Renacer alertó este lunes de que el Gobierno que copresiden los esposos Daniel Ortega y Rosario Murillo ha renunciado abiertamente a la democracia tras proclamar que en ese país no se volverán a celebrar elecciones generales.

“El régimen deja de fingir que existe competencia política y confirma públicamente que desde hace años no gobierna por el consentimiento de los ciudadanos, sino por la fuerza”, advirtió ese grupo opositor desde el exilio.

Ortega, un exguerrillero sandinista de 80 años, dijo el pasado domingo durante la conmemoración del 47 aniversario de la revolución sandinista que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos (oposición) atrapar el Gobierno, atrapar el poder”.

Nicaragua es gobernada desde 2007 por Ortega en medio de denuncias de fraudes electorales o eliminando a la oposición para no tener competencia. Desde 2017 gobierna junto a su esposa, Rosario Murillo, quien era vicepresidenta y fue designada copresidenta desde febrero de 2025 a través de una reforma constitucional.

Para Renacer, el cierre de la vía electoral “es la culminación de un proceso de concentración absoluta del poder” en Nicaragua, que en 2025 eliminó los contrapesos institucionales, amplió el período presidencial, instauró la copresidencia y subordinó el Estado a una sola estructura familiar con una reforma constitucional.

Ahora, continuó ese movimiento opositor, al afirmar que no permitirá que la oposición llegue al poder mediante elecciones, “Ortega reconoce que el pueblo nicaragüense ha sido despojado de su derecho soberano a elegir y sustituir libremente a sus gobernantes”.

“Mientras él permanezca en el poder, no existen las condiciones mínimas para un proceso democrático auténtico. Sin garantías, sin libertades, sin competencia política y con el resultado decidido de antemano, las elecciones dejan de ser un mecanismo de soberanía popular para convertirse en un instrumento de legitimación de la dictadura”, anotó.

Frente a esa realidad, Renacer dijo que corresponde abandonar cualquier ilusión sobre una transición que dependa exclusivamente de procesos electorales controlados por el propio régimen.

“La libertad de Nicaragua no será una concesión del régimen, sino el resultado de la determinación de un pueblo organizado que no renunciará a recuperar su República”, añadió.