Indignación, miedo y clamor por justicia tras la masacre en Honduras
- martes 26 de mayo de 2026 - 12:00 AM
“Aquí también callamos porque tenemos miedo a que los próximos muertos seamos nosotros. Ya llevamos decenas de compañeros muertos en los últimos 30 años”. Así lo afirmó a EFE un campesino que perdió a unos familiares en la masacre de 20 personas el pasado día 21 en la aldea de Rigores, situada en el sector del Aguán del conflictivo departamento de Colón, en Honduras.
Esos son los sentimientos que reinan entre los pobladores del Aguán, indignación y miedo, y también hay un clamor generalizado para que la justicia alcance a los responsables del asesinato a tiros de los 20 jornaleros de Rigores, entre los que había mujeres y menores de edad.
Las pocas personas que aceptaron hablar con EFE lo hicieron escuetamente y pidiendo el anonimato. Se quejaron de la “tibia” actuación de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas ante una matanza que, entre otras desgracias, ha dejado a niños pequeños sin padres y viudas embarazadas.
La Plataforma Agraria del Bajo Aguán y la Coordinadora de Organizaciones Populares del Aguán expresaron su “indignación por la masacre” en la finca Paso Aguán, en el sector de Rigores, “crimen de lesa humanidad” que exigieron sea investigado por un “grupo especializado con personal externo a la zona” para dar no solo con los “autores materiales” sino también con “las estructuras detrás”.
Ambas organizaciones campesinas también exigieron la “urgente intervención de fuerzas de seguridad pública capacitadas para proteger a la población, todo bajo una veeduría internacional”.
El departamento de Colón, situado en el Caribe de Honduras, es una región marcada por un histórico y sangriento conflicto de tierras.