‘Las princesas y sus manes'

24 estatuas forman el cuerpo central de esta exposición de Aristides Ureña Ramos
  • martes 04 de septiembre de 2018 - 12:00 AM

ARTE

Estamos frente a un nuevo proyecto del maestro Aristides Ureña Ramos que, desde su retorno al terreno patrio, se ha convertido en una presencia activa en el ámbito artístico, estimuladora para muchos artistas y punto de referencias para los jóvenes talentos.

Su nueva producción será presentada el 11 de septiembre, en la Casa Museo del Banco Nacional, oportunidad única para admirar las 24 estatuas que forman el cuerpo central de la exposición.

Las obras realizadas en barro son una interpretación de la cultura prehispánica, que tratarán de interrogarnos sobre los conceptos estéticos y la manera de concebir nuestro pasado.

Esculturas realizadas en los talleres de La Arena, Chitré, son una interpretación del mundo arcaico precolombino. Aristides hace una fusión entre las distintas culturas del istmo y la cerámica popular, proponiendo de esta manera una confrontación entre ‘lo que entendemos' sobre nuestros antepasados y lo identificativo que aún existe en ello.

Comparte el maestro: Es el reto, lo que me estimuló a iniciar este proyecto'.

Agrega: ‘Buscar una forma a través de la disciplina escultórica para cuestionarnos sobre la problemática de la expresión artística de nuestro pasado y las referencias iconográficas que nos han invadido. Interrogándonos sobre la manera de comprender nuestro pasado, ¿Cuáles son los puntos estéticos de referencia que orientan nuestro gusto común?, ¿podemos tener una cabida que nos permita nuevas concepciones autóctonas?'. Estas son algunas de las premisas, que llevaron a la realización de estas obras escultóricas.

Las estatuas en arcilla roja son también, una provocadora manera de hablarnos sobre las situaciones de nuestra producción artesanal a lo largo y ancho del país.

Aristides escoge entre tres puntos de producción artesanal de arcilla: El Naranjal del Valle de Antón, La Peña de Santiago de Veraguas, y La Arena de Chitré, por ser la más activa a nivel comercial, anotándonos las siguientes consideraciones: ‘En cada país, que usted visita, la artesanía es una síntesis de expresiones artísticas populares y habilidad de sus artesanos, ellos exaltan la esencia de su cultura de pertenencia. He notado que muchas de nuestras producciones representan a los personajes de Walt Disney, de figuras mejicanas, de animales ya representados en otros países, más pocas veces toman referencias de nuestros modelos originarios'.

Subraya: ‘Nuestro país cuenta con una vasta iconografía popular, proveniente de los cuentos tradicionales, imágenes frutos de la y sus manes' sabiduría popular, un pasado muy rico herencia del periodo prehispánico, que tal vez no comprendemos o no han sido considerados en sus justas medidas'.

Fue así que el maestro incorpora al proyecto de esculturas, al prodigioso artesano José Antonio Batista junto a su taller de La Arena, para crear el puente necesario que funge como una puerta abierta al espacio de concientización sobre la problemática de los conceptos estéticos y el intercambio teórico-técnico.

La unión de dos maestros de disciplinas diversas permitió hacer crecer el proyecto durante 4 meses, enriqueciendo las ideas creadas por Aristides, en todas las fases de realizaciones, dejando una semilla en los talleres de producción artesanal de La Arena, que esperamos puedan desarrollarse en un mañana cercano.

El fruto de esta iniciativa queda a la posteridad, representada en estas hermosas obras, siendo un documento artístico de primaria importancia, donde se han sintetizado elementos de las expresiones de los monolitos del Barú, del Caño, y de las demás culturas prehispánicas, siempre bajo una fusión contemporánea, con el objetivo de enaltecer las memorias artísticas de nuestro pasado, poseedoras de concepciones autónomas y vías alternas que podemos recorrer.

‘Persigo la posibilidad de integrar la riqueza estética de nuestra cultura, como contribución al vasto mundo de la creatividad universal. Somos un país con una cultura cosmopolita que solo necesita expresar la esencia de su ser. Crear una acción que nos haga interrogar sobre nuestra identidad, utilizando nuestros recursos naturales. Contamos con un capital (de personas y naturaleza) al parecer adormecidos por un proceso, que han excluido a muchos personajes, que no hacen parte de las nuevas dinámicas necesarias para el buen desarrollo del país.

Aquí radican parte de las motivaciones que me han estimulado al desarrollo de esta iniciativa', concluye.