Cada 40 segundos alguien decide no seguir

El verdadero cambio no ocurre solo con técnicas
  • viernes 14 de agosto de 2026 - 7:23 AM

Cuando leí que cada 40 segundos una persona decide terminar con su vida, la cifra se me quedó grabada. Mientras tanto, las redes sociales están llenas de personas que muestran que “todo está bien”. Algo no cuadra.

Después de 25 años trabajando en comunicación y escuchando historias de cientos de personas, he aprendido que existe una soledad silenciosa: la de quien sonríe. Personas que cargan problemas que no pueden nombrar y que, aun así, durante el día sonríen.

Hace poco conversé con María del Pilar, una amiga doctora conocedora de autorregulación emocional. Me habló de herramientas como mindfulness, meditación, journaling y terapia cognitiva. Pero también me dijo algo que cambió mi manera de ver este tema: el verdadero cambio ocurre cuando existe coherencia entre la mente, las emociones y la espiritualidad.

“Es el paracaídas”, me explicó.

En un momento de mi vida le pedí a Dios que me ayudara a encontrar aquello que me llevara hasta Él. Así llegó a mis manos Deja que Dios te consienta, de Maggie Latibeaudiere.

Maggie también atravesó un momento de oscuridad. Durante más de un año se cuestionó si valía la pena seguir enfrentando sus batallas emocionales. Buscó ayuda profesional, comenzó a leer la Biblia diariamente y a escribir reflexiones como terapia. Esas reflexiones terminaron convirtiéndose en un libro.

Deja que Dios te consienta es un devocional de 28 días y un journal. Sus preguntas no buscan respuestas perfectas, sino respuestas verdaderas. En ese espacio de honestidad comienza, según la autora, un proceso de sanidad.

Una frase del libro me quedó resonando: “La envidia no es maldad pura, sino el dolor de un corazón cansado de esperar.” No justifica el daño, pero permite mirar a quien nos lastima desde la compasión.

Al terminar el libro sentí que estaba ante una herramienta emocional y espiritual que muchos necesitamos. Por eso, al ayudar profesionalmente a Maggie a presentar su obra, no lo veo simplemente como un producto editorial. Lo hago como alguien que lo necesitó, lo leyó y quiere que otros también lo descubran.

Porque puede haber alguien sonriendo en público mientras enfrenta una batalla que nadie conoce. Alguien que siente que, a pesar de haber hecho todo bien, todavía le falta algo.

Y el mensaje del libro es sencillo: Dios está disponible para ti ahora.

No cuando tengas todo resuelto. Ahora, en medio de la soledad, el vacío o las emociones que abruman.

Maggie también atravesó un momento de oscuridad. Durante más de un año se cuestionó si valía la pena seguir enfrentando sus batallas emocionales