500 kms reviven la época dorada del automovilismo en Panamá
- miércoles 06 de mayo de 2026 - 10:39 AM
El automovilismo panameño vuelve a encender motores con el regreso de una de sus competencias más emblemáticas. Los 500 kilómetros Viceroy, que marcaron una época dorada en las décadas de 1970 y 1980, resurgen ahora con una propuesta renovada que combina tradición y tecnología.
El Autódromo Panamá ha decidido rescatar el espíritu de esta histórica carrera, incorporando innovaciones técnicas y la participación de categorías modernas como la reconocida mundialmente TCR, lo que promete elevar el nivel competitivo del evento.
Parte de la grandeza de esta competencia se construyó con figuras legendarias como el piloto Rodrigo Terán, quien logró imponerse en cinco ocasiones y se convirtió en el único panameño en competir en las 24 Horas de Le Mans, consolidando su lugar como referente del automovilismo nacional.
Terán es uno de los pilotos más recordados en la historia del automovilismo nacional, compitió por primera vez en este gran evento en 1979.
Las primeras ediciones de los 500 kms quedaron grabadas en la memoria de los aficionados por la presencia de autos icónicos, máquinas que protagonizaron duelos memorables en pista.
“Fueron tiempos dorados que deseamos regresen”, expresó el piloto chiricano David Carballeda, al evocar con nostalgia una época que, según afirma, marcó profundamente el desarrollo del automovilismo en el país.
Fanatismo por los autos
Carballeda, bicampeón regional del GT Challenge de las Américas, creció rodeado de ese ambiente competitivo que definió a toda una generación. Desde joven, su pasión por las carreras fue alimentada por su padre, quien lo llevaba al Aeropuerto Enrique Malek, en David, provincia de Chiriquí, donde se realizaban competencias que congregaban a pilotos y fanáticos.
“Mi admiración por el automovilismo inició en la década del 70 y 80, cuando mi papá me llevaba al Aeropuerto Enrique Malek a ver carreras, que eran maravillosas”, recordó el piloto, quien más adelante destacaría en pruebas de circuito durante la década de 2000 en la pista de Río Hato.
Albores y referentes
Su formación también estuvo influenciada por figuras cercanas al deporte. Relata que su hermano mayor, amigo del piloto Edgardo Anguizola, lo introdujo aún más en este mundo.
“Luego, mi hermano mayor, que tenía una cercana amistad con Edgardo Anguizola, me llevó unas cuantas veces en su Camaro Z28 y apoyábamos al señor Edgardo, que corrió en autos competitivos como Datsun 240Z, Alfa Romeo Sprint, Datsun 120Y, Mazda RX-7 y hasta un Porsche 911 Targa. Su fanatismo por los autos marcó mi posterior forma de hacer automovilismo”, explicó.
Esa cercanía le permitió observar de primera mano el talento de grandes pilotos y desarrollar un criterio propio sobre el estilo y la técnica en pista.
“Ahí pude ver a grandes pilotos mostrar su calidad y desde entonces apreciaba con atención los diferentes estilos. Es interesante ver cómo pasa el tiempo y, aunque hoy día el nivel de nuestro automovilismo es más profesional, no dejamos de mirar atrás a nuestros albores y referentes”, reflexionó.
Carballeda también destacó cómo mantiene viva esa herencia incluso en detalles simbólicos.
“Cabe destacar que el número de mi auto hasta la última carrera, el 570, es una muestra de que mantuve esta típica nomenclatura derivada de esos tiempos dorados del automovilismo”, indicó.
Adelantó además que realizará un cambio en su identificación en pista.
“A partir de la próxima fecha usaremos el 56, número original del Mitsubishi Evo que utilizaba su dueño original. En los años 70 y 80 era racing puro, con muchos participantes; había unión entre países y la gente se movía para competir en la región. Las premiaciones eran de las mayores que hubo. Fueron tiempos dorados que deseamos regresen”, afirmó.
Apunta a la revancha
En el presente, Carballeda mantiene su enfoque competitivo y se prepara para la segunda fecha del GT Challenge de las Américas con un objetivo claro: reafirmar su dominio en la categoría GTS Jr. y alcanzar una victoria contundente.
Al volante de su EVO VI, el monarca regional y su equipo ejecutan un plan de trabajo orientado a optimizar el rendimiento del vehículo, asegurando que esté listo con suficiente anticipación para completar todas las pruebas necesarias antes de la competencia.
Con el regreso de los 500 kms Viceroy y el empuje de pilotos como Carballeda, el automovilismo panameño busca reconectar con su historia, mientras acelera hacia una nueva etapa de crecimiento y proyección internacional.