No más Calvin Byron
- miércoles 23 de mayo de 2012 - 12:00 AM
Con la consigna de cambiarle el nombre al estadio Calvin Byron de Changuinola, hace un año y medio nació en Almirante un movimiento para que la casa del actual campeón del béisbol mayor, Bocas del Toro, sea llamado El Empalme.
Según Domingo Cedeño, miembro del grupo, n o consideran justo que su estadio lleve el nombre de un pelotero que siempre mostró un carácter apático, además de que, según ellos, maldijo el coliseo.
‘Era muy grosero y muy patán, además, cuando se enfermó dijo: no quiero que me entierren aquí, quiero que me lleven para Nicaragua’, contó Cedeño mientras almorzaba en el restaurante Delicias Ebony.
La historia que conocen los residentes de Changuinola es que Byron, en un momento de molestia, pronunció palabras que se hicieron realidad durante 61 años.
‘Ustedes van a estar luchando siempre y nunca van a ganar, entonces por eso nace ese movimiento’, dijo Byron, según recuerdan los residentes en Changuinola.
Para aumentar la superstición, curiosamente Bocas del Toro volvió a ganar un título, pero lo hizo en Santiago de Veraguas, no en su casa, igual que la primera vez, en 1961. El estadio Omar Torrijos parecer ser el terreno de la suerte para los tortugueros.
Esa maldición calaba en la mente de los fanáticos en las últimas tres temporadas que Bocas llegaba a la final y no conquistaba la corona.
Bienvenido Cedeño, veterano lanzador panameño, compartió el inicio de su carrera con Byron y lo recuerda como un hombre estricto.
‘Sí tenía su carácter, era como Carlos ‘Chico’ Herón, pero nunca le escuché groserías’, mencionó Cedeño.
NO ES UN PROCESO FÁCIL
Cambiarle el nombre a un estadio conlleva más que firmas de residentes con ese deseo. Según el secretario general de Pandeportes, José Bonilla, es un proceso que lleva sus pasos.
Bonilla explicó que debe hacerse a través del Consejo Nacional de la Actividad Física, el Deporte y la Recreación, que funciona como la Junta Directiva de Pandeportes, el cual presenta el proyecto al Gabinete o a la Asamblea de Diputados para su ratificación.
MURIÓ EN EL TERRENO
Calvin Byron vivió para el béisbol y murió en un terreno de juego.
Byron sufrió un infarto en el estadio que lleva su nombre mientras se dirigía a la primera base en 1993.
Durante su época de jugador se destacó como receptor y como director alcanzó dos títulos con los Indios del Bóer en 1964-1965 y 1966-1967.
Llegó a Bocas del Toro, donde se dedicó a enseñar el deporte.