La belleza se inicia con la higiene

Un rostro realmente hermoso no necesariamente es el que luce maquillado, pues la higiene debe ser parte fundamental de la rutina de bell...
  • martes 10 de septiembre de 2013 - 12:00 AM

Un rostro realmente hermoso no necesariamente es el que luce maquillado, pues la higiene debe ser parte fundamental de la rutina de belleza de toda mujer.

Doris Bermúdez, maquillista y cosmetóloga panameña con más de 20 años de experiencia, indicó que es necesario lavarse la cara en la mañana y antes de dormir y aún más importante, retirarse el maquillaje al final del día.

El objetivo de saber lavar bien el rostro es retirar las células muertas que habitan en la superficie de la piel, pues estas impiden que la dermis respire y, en consecuencia, tenga una adecuada oxigenación, para esto la especialista detalló lo siguiente:

Preparación: Siempre que se disponga a lavarse el rostro, asegúrese de limpiar sus manos con un jabón antibacterial. Esto se hace para prevenir que la diversa suciedad que se acumula en las manos a lo largo del día haga contacto con la piel de la cara. Recoja su cabello para apartarlo del rostro, las orejas y el cuello para poder lavar libremente. Retire todo maquillaje facial antes de comenzar.

Hidratar: vierta un poco de limpiador sobre las manos húmedas. Debe usarse un limpiador al que la piel responda favorablemente: los limpiadores cremosos funcionan para la piel seca y los limpiadores ligeros son buenos para la piel grasosa. Yo utilizo un producto orgánico que se produce en mi localidad y no contiene ingredientes nocivos. Otras personas usan productos exfoliantes. Evite los jabones tradicionales para el cuerpo, son muy fuertes para la piel facial.

Reafirmar: Masajee el limpiador sobre la cara con las yemas de los dedos. Frote sus dedos sobre la frente y las raíces del cabello, la nariz, la boca, el mentón y las mejillas. Sobe también el cuello usando movimientos ascendentes, así como el área tras las orejas. Luego lave la cara y el cuello con agua fría para cerrar los poros.

Secar: Utilice una toalla limpia y suave para secar el rostro. No se trata de frotar la toalla contra la piel, sino secarla a golpecitos ligeros. La toalla por supuesto debe estar limpia, para evitar traer suciedad al rostro de nuevo.