Paciente … impaciente

A una mujer el destinó le jugó la pacheca, pues se enamoró del médico que le fue asignado como de cabecera, alboroto que trajo muchos pr...
  • martes 29 de marzo de 2011 - 12:00 AM

A una mujer el destinó le jugó la pacheca, pues se enamoró del médico que le fue asignado como de cabecera, alboroto que trajo muchos problemas, principalmente a los protagonistas, pues él fue denunciado, le abrieron un proceso que terminó con la cancelación de su licencia por dos años, mientras que ella perdió al esposo, a quien no le gustaron los cuernos que su compañera le estaba montando.

Aristela fue referida al médico de una policlínica, pues tenía un quiste en sus glúteos, que crecía como un volcán. Le practicaron una cirugía menor, pero se le bajó presión y quedó en cuidados intensivos, bajo la supervisión de una enfermera.

Al cabo de dos días su presión se normalizó y volvió a casa, pero el médico, que estaba muy guapo, le advirtió que tenía que seguir chequeándose, pues podría salirle otro quiste, lo que preocupó a su esposo Gabriel.

Pasaron las semanas y el estado de salud de Aristela mejoró. Empezó a hacer aeróbicos y a alimentarse bien, pero el cambio no era porque quería mejorar su salud, sino que se había enamorado del doctor Mata, nombre que le había visto en su bata blanca, y quería que cuando él la revisara y la colocara en posición de chequeo, la viera buena y se motivara por hacer otra cosa, distinta a un chequeo médico.

Un martes sacó cita con el doctor Mata, pues no había dejado de pensar en él y en sus largos y bien cuidados dedos. Cuando este le atendió le dijo que creía que le estaba saliendo otro quiste, pero en la parte más velluda de su cuerpo, en el triangulo de las bermudas, debajo del ombligo.

El médico le mandó a quitarse la ropa, por lo que quedó como nació, desnuda, con el dedo grande, empezó a tocar las partes, en busca del nacimiento del quiste. De tanto tocar y tocar, Aristela tuvo un orgasmo, pero el galeno no se dio cuenta. Como no encontró nada la mandó a vestirse.

El doctor Mata le dijo que ya estaba sana, que hiciera su vida plena con su esposo, pero la paciente se volvió impaciente y otro día regresó al consultorio y así lo hizo varias veces. Ya su insistencia empezó a molestar a la enfermera, que sospechaba que Aristela lo que buscaba era otra cosa.

En otra ocasión fue tan atrevida que esperó al médico en el estacionamiento. Era la 1 de la tarde cuando el doctor Mata salía de laborar, al verla la saludó como se saluda a una paciente, pero esta le expresó que se sentía mal. El especialista le advirtió que sacara cupo para los médicos de la tarde, pero más pudo la necedad que la tolerancia.

El médico se le llevó a su clínica privada, donde aún no había llegado ni la auxiliar de enfermería, mucho menos otros pacientes. La volvió a desnudar y con el dedo largo ---el de los sueños de Aristela--- empezó a buscar el famoso quiste, pero ella le aplicó la doble nelson ---las piernas cruzadas sobre el cuello. Él trataba de zafarse, pero quedó haciendo otras cosas, que motivaron otras cosas y disfrutaron otras cosas.

La mujer se vistió y se fue antes que llegara alguien, pero regresó al día siguiente y el doctor Mata volvió a buscar el quiste, pero que tampoco logra encontrar y, al igual que el día anterior, quedaron en lo otro. Sin saber que Gabriel la siguió y se percató que el doctor Mata no solamente la revisaba, sino que la satisfacía. Ofendido por el irrespeto, que él llamaba cachos, puso la denuncia ante la junta técnica de médicos, donde investigaron y le quitaron la licencia de médico por dos años. Aristela perdió la confianza de su esposo Gabriel, quien le dejó sin derecho a nada.

Pero más puede la necedad que la insistencia, ahora la mujer se le antojó estudiar para auxiliar de enfermería, ya que descubrió que los consultorios médicos la excitan y los hombres vestidos de blanco, le ocasionan el mejor y más prolongado orgasmo, por eso ella es es la paciente…impaciente.