Guerra sin cuartel
- martes 28 de junio de 2011 - 12:00 AM
Dos policías, se disputaron el amor de una mujer, quien tuvo que renunciar de la institución, porque los dos, le deban órdenes, diferentes; los dos querían patrullar con ella y los dos, querían tener el mismo día libre, que le daban a ella, se enamoró de un teniente, pero terminó en los brazos de un cabo.
Los dos policías tenían rangos de sargentos, mientras que la mujer, era cabo, sin embargo en ocasiones sabía como mujer, manejar la situación y lograba aplacar los celos, de ambos uniformados, que se conformaban, con las promesas, de matrimonio, lo malo, que no tomaba una decisión pronto y los policías, estaban dispuestos a un duelo, por el amor de Mercedes, como se llama la policía.
En una ocasión a la cabo Mercedes, le ubicaron en un semáforo, para dirigir el pesado tráfico, cuando de repente llegó el sargento Malaquias y la invitó a comer en una fonda, pero esta lo rechazó, alegando que no podía abandonar el lugar de trabajo, pero este le contestó, que si podía, para eso es el sargento.
En otra ocasión, el otro sargento Santomatos, la esperó afuera de la estación de `policía, donde la convidó a salir a dar una vuelta por ahí---ya que además tiene su taxi---, pero esta prefirió subirse, en un fino carro, del teniente Matamoros, jefe la división, donde labora la hermosa cabo, quien esperaba que le ascendieran a sargenta.
Lo peor sucedió cuando los dos sargentos, se encontraron en el bar ‘El Tongo Botao’ y se tropezaron el pasillo hacia el baño, se miraron fijamente y se amagaron, pero Malaquias, no soportó las ganas de pegarle y ambos se agarraron a puñetes, ambos quedaron heridos, en diferentes partes del rostro, la presencia de los colegas---otros policías—evitaron más desgracia.
Fueron llevados al hospital, donde no se hizo el reporte policial, porque los trapos sucios se lavan en casa, sin embargo Mercedes conoció sobre la pelea, por eso los llamó a los dos, les advirtió que había renunciado a la institución y se casará con el teniente Matamoros, quien amenazó a los tongos, que dejarán en paz a su novia.
Los tongos decidieron dejar sus diferencias a un lado, ya que se estaban buscando problemas con el teniente Matamoros, quien empezó a salir con la ex policía, que logró conseguir otro trabajo en una institución del gobierno, recomendada por su novio y próximo esposo, quien la vigila día y noche, por si las moscas, los sargentos, quieran tumbarle su chola.
Pero lo que desconocía Mercedes, ---El sargento Malaquias se lo dijo---era que el teniente Matamoros, tiene hijos regados por las calles, cuanta mujer cayera en sus garras, le deba un hijo, por eso el cheque está con números bajitos, por las pensiones alimenticias, que tiene que pagar.
Sin embargo una tarde, cuando el teniente Matamoros, estaba franco, estaba por los lados de la plaza 5 de Mayo y pudo ver con sus propios ojos, a su aún novia Mercedes, acompañada de otro cabo, ---Dulcineo---, por eso los enfrentó, pero la mujer valientemente, le aseguró que se casará con el cabo, porque es el único que le ha dicho la verdad, a parte que no tiene mujeres e hijos, regados por las calles.
El teniente Matamoros, --en civil---instruyó al cabo Dulcineo, para que cuadrara, ya que estaba arrestado por desobedecer las órdenes de un superior, por eso el tongo, prefirió resolver el problema los puños y ambos quedaron envueltos en una riña callejera.
El caso llegó donde el capitán Santurce, quien cuadró con 60 días, al teniente Matamoros y le deseo feliz matrimonio al cabo Dulcineo, quien se casará con Mercedes y se acaba de una vez, por todas, esta guerra sin cuartel.