A falta de filete….
- jueves 24 de febrero de 2011 - 12:00 AM
Hay un viejo refrán que dice que a falta de filete se come jarrete, que le cae como anillo al dedo a Nicanor, quien es pobre, por lo que le tocó bailar con la más fea, pero a esto, puede decirse que él salió ganando, a diferencia de su hermano, que pese a tener buen salario, fue abandonado por su mujer, que era la más bonita, la más aventajada y la más atrevida.
Lo que sucede es que a las mujeres bonitas todo el mundo las desea, no así las menos aventajadas, que ni los buseros de los diablos rojos quieren llevárselas, pero para Nicanor no hay mujer fea, sino mal arreglada, por eso decidió casarse con Liberia, y empezar una vida en pareja.
Mientras su hermano Damián se casó con todos los lujos y detalles, en la mejor iglesia del viejo barrio. De luna de miel se fue a los hoteles lujosos de Coclé, lo que fue la alegría de ambas familias, pero nada más hicieron que regresar a casa, en San Francisco de la Caleta, cuando empezaron los problemas, porque Betzaida, la mujer, que tenía historia de tremendita a pesar de ser de la iglesia adventista, exigió tener un carro nuevo para irse de compras con las amigas, pues alegaba que el esposo laboraba en una firma de arquitectos e ingenieros, próximos a construir el cuarto puente.
Ambas parejas estaban disparejas, pero los padres de los hermanos visitaban mucho a Damián porque estaban contentos con su nuera, que era toda una atracción femenina, y casi nunca visitan a Liberia, quien residía en un viejo caserón por los lados de calle 14 Oeste, por Santa Ana.
En el hogar de Damián y Betzaida se registraban peleas de marido y mujer, todo por el maldito dinero, pues ella exigía lujos y regalos caros, lo que obligó a su esposo a endeudarse para comprarle el carro que utilizaba para pasear con las amigas. Resulta que una de sus inseparables amigas le presentó a Ismael, un colombiano, que tiene varios negocios en Panamá, entre estos una casa de empeños.
Y como Betzaida era tan interesada no desaprovechó el contacto con Ismael para sacerle lujosos regalos y que la llevara a comer a finos restaurantes, que más tarde el colombiano cobraba en pura carne. El romance fue cada vez más intenso, al punto que ni se escondían. Lo que se regó como pólvora entre los conocidos y llegó a oídos de Nicanor.
En una ocasión ambos hermanos se encontraron en casa de sus padres, lo que aprovechó Nicanor para asegurarle a Damián, que su hermosa esposa, le era infiel. El cornudo no aguantó y ambos hermanos se liaron a golpes, por lo que tuvieron que ser llevados por su padre al cuarto de urgencia de una clínica privada, para evitar un escándalo.
Betzaida no respondió las acusaciones de su cuñado, pero una noche, cuando Damián esperaba repetir la luna de miel, le confesó que estaba enamorada de otro hombre, que era el colombiano Ismael, quien la complace en todos sus caprichos. El solo se puso a llorar como un niño.
Al día siguiente Ismael fue a buscar a Betzaida a la casa, mientras que Damián miraba por la ventana y se dio cuenta que era un viejo de 60 años. Volvió a llorar y a lamentarse de no haberle comprado más cosas su mujer, que se casó más por lo que podía obtener, aprovechándose de su hermosura como mujer.
Al tercer día Damián visitó a su hermano Nicanor, en el apartamento del viejo inmueble de calle 14, pudo comprobar que eran una pareja feliz y espera su primer hijo, que le pondrán el nombre del tío.
Entonces recordó cuando conoció a Betzaida, que todos los jóvenes del barrio querían tumbarse a esa chola, pero su hermano Nicanor prefirió quedarse con la más desventajada, pero al final es feliz, aunque tenga que comer jarrete.