No come cuentos chinos
- miércoles 29 de junio de 2011 - 12:00 AM
Era una pareja de chinitos, que llegó a Panamá cuando oscilaban los 5 años de edad, víctimas del tráfico de chinos, quienes después de laborar por 20 años en una tienda de abarrotes, en lugares diferentes, Tocumen y La Chorrera, fueron liberados, pero como se comunicaban por teléfono, desde que crecieron, lograron reencontrarse y decidieron juntarse como pareja, tener hijos y lograr la nacionalidad panameña.
Otro chino Ta Ka Gao, empresario con mucho dinero, les prestó dinero, con altas cifras en intereses, pero tuvieron que cogerlo, para poner un restaurante y comenzar otra vida en nuestro país, por eso alquilaron un local por Pedregal, con muchos clientes, que esperaban saborear las comidas cantonesas.
Al principio todo estaba bien, el negocio iba viento en popa, la chinita Ya Ta Usao le confesó después de veinte años a su marido Chen Chen, que durante su estadía en la tienda de Tocumen, el paisano dueño del local, varias veces la gateaba y la obligaba a hacer cosas sucias, de lo contrario le daba con un látigo en la espalda. El marido le dijo que al pasado, pisado.
Se vieron obligados a contratar a un indígena anais, para fregar los trastes y limpiar las mesas, situación que mejoró la estética del local, pero Ta Ka Gao iba todos los viernes a cobrar la letra del préstamo con altos intereses que tenía loco a Chen Chen, porque aparte tenía que pagar alquiler, luz, agua, impuestos municipales, letrero, salarios y coimas a funcionarios de sanidad.
Sin embargo, en tres ocasiones se atrasó en el pago a Ta Ka Gao, pero su mente le registró una forma de saldar parte de la deuda, ya que tenía amenaza de amanecer guindado de una soga, forma en que la mafia china ejecuta a sus deudores, le pidió a su esposa Ya Ta Usao que le diera cariño al mafioso, quien en varias ocasiones había exhortado esta fórmula para bajar los intereses de la deuda.
Ya Ta Usao enfáticamente dijo que no, que no se acostaría con ese cochino que fuma opio, que primero estaba su dignidad, pero el marido le recordó que durante 20 años, 10 años fue mujer del patrón de la tienda de Tocumen y lo supo ahora que se juntaron como pareja. La chinita bajó el rostro y le preguntó ¿Cuándo y dónde tengo que estar con Ta Ka Gao aunque me muera de asco?
Chen Chen le comunicó a Ta Ka Gao que su mujer lo iría a visitar a su casa, arriba de un minisúper de su propiedad en Vista Hermosa, donde llegó y se puso a disposición del hombre, que era un chino horrible y feo, pero al fin y al cabo, iba a resolver la deuda del marido Chen Chen.
La chinita que tenía su carnita, ya que durante años comió hojaldres y bofé, por eso su cuerpo de panameña se desnudó, cuando el chino Ta Ka Gao, iba a besar tetitas para ir calentando la cosa, se tomó tres pastillas viagra, de repente le entraron dolores del corazón, cayó en el piso, que puso nerviosa a Ya Ta Usao y llamó a Chen Chen, quien fue en su busca y salió sin que nadie la viera. No sin antes, llevarse el cuaderno donde estaban los morosos de los préstamos a los chinos.
Al día siguiente, el periódico del pueblo saca en portada, aparece chino muerto en su apartamento de Vista Hermosa, se presume fue víctima de la mafia china, por deudas y juegos de casino. Sucedió, aunque usted no crea en cuentos chinos.