BODA FUGAZ

Alcides decía que a estas alturas de la vida, con esa efervescencia tecnológica que ya se introdujo hasta en los recovecos menos imagina...
  • martes 10 de septiembre de 2013 - 12:00 AM

Alcides decía que a estas alturas de la vida, con esa efervescencia tecnológica que ya se introdujo hasta en los recovecos menos imaginados de este país, desde siempre, de tránsito, nadie debería creer en refranes. A esos mensajes ya les pasó su época, además, ‘refranes y arrastradera de pies es cosa de vejez’, y yo soy un pelaíto, apenas 27 abriles, por favor, dijo cuando varios familiares le dijeron que le hiciera caso a la abuela, quien le pidió que no se casara el martes, y, santiguándose, recitó en voz alta: Martes, ni te cases ni te embarques.

Pero resultó que la novia de Alcides, que al lado de él parecía una princesa del reino de Saba, se antojó de casarse el día de su cumpleaños, que cayó un martes, por lo que el nieto de la abuela refranera no se atrevió a negarse a complacerla, temeroso de que la bella se arrepintiera y no creía que la suerte le sonreiría otra vez dándole otra novia tan guapa y casi santa, era virgen de cuerpo, de mente y de oídos.

La abuela se negó a ir a la ceremonia, que transcurrió sin ninguna novedad, los familias de ambos estaban presentes, todos bien talladitos. Fue unos minutos después de la bendición que al papá de Alcides se le ocurrió llevarle una cervecita al ahora suegro de su hijo.

El hombre, que se había puesto unos audífonos, para no oír, según él, la música de chusma y de mundo que la otra gente disfrutaba, recibió el obsequio con un manotazo, seguido de: ¡¡¡¡¡¡Cómo se le ocurre viejo mundano, gente de Satanás, traerme esa porquería, es que no se ha dado cuenta de que usted y yo no somos iguales, en mala hora mi hija se le ocurrió enamorarse de su hijo, quien, además de feo, es un hombre sin valores, sin...!!!!!!

El papá de Alcides no lo dejó terminar y le soltó un soplamoco que lanzó al piso los lentes del otro. Y, rabioso porque ese hombre osara llamar sin valores a su hijo que él había formado con los mejores principios y educado con tanto esfuerzo, le arrancó los audífonos y también lo insultó: Hipócrita de m…, come Dios y c… diablo, además yo sé que tienes un amorío con la pelá de la fonda…

El otro le respondió y en un segundo se agarraron a puñete limpio en un combate cerrado al que se unieron algunos familiares de ambos y del sexo masculino. Cuando vino la Policía ya habían logrado quitarle al ‘masacrado’ papá de la esposa de Alcides, cuyo progenitor, también medio apachurrado por la mano del otro, gritaba que se lo dejaran: Quiero matarlo con mis manos, por bocón, insinuar que su hija es mejor que mi hijo.

Los asistentes fueron marchándose uno detrás de otro, mientras en la corregiduría, Alcides pagaba la multa impuesta a su padre, y, luego, sin mirar a la recién esposa que había vociferado que pondría la demanda de divorcio, tomó a su viejo por el brazo y, al estilo de doña Florinda, le dijo: Vámonos, papá, no nos juntemos con esta chusma..