Amores entre tres
- martes 25 de enero de 2011 - 12:00 AM
El hombre tenía una situación un poco rara que no pudo ocultar por mucho tiempo, pues era lo que lo hacia feliz y no estaba dispuesto a perderlo. Y aunque recibió el perdón de la mujer que juró amarlo, porque a ella le gusta la ponchera sexual, terminó destruyendo su hogar y también la imagen que de él tenía su familia.
Jorge se casó con Cristina, a quien juró amor hasta que la muerte los separe, pero nunca le confesó que era bisexual, una inclinación que no distingue clase social, y menos menos que si tenía que escoger algo, escogería la homosexualidad, como terminó haciendo.
Durante el primer año de matrimonio todo fue felicidad en el hogar de Jorge y Cristina, pero poco a poco esto empezó a cambiar, pues vinieron las diferencias y con ellas las peleas. Y uno de los motivos de estas peleas eran las constantes visitas del amigo David, quien no se despegaba de la pareja, ni para ir el cine, lo que incomodaba a la mujer, que en un principio se lo aguantó porque él es el padrino de boda.
A los padres de Cristiana algo les daba mala espina porque Jorge no quería tener hijos, llevaba una vida de soltero y David siempre estaba allí y cuando se les cuestionaba alegaban que eran parrandas de amigos, pero lo más raro es que se alojaban en el mismo hotel, cuando podrían ir a sus casas.
Estos y otros detallitos motivaron que los allegados a la pareja sospecharan de esa rara amistad, pues presentían que detrás de esas parrandas que terminaban en hoteles, había algo muy sórdido. Sospechas que se convirtieron en habladurías que llegaron a oídos Cristina.
La esposa no soportó más y le preguntó a Jorge por esos rumores de que David y él se traían un ‘juju’. Pero Jorge desaprovechó la oportunidad de sincerarse con Cristina y lo que hizo fue insultarla y gritarle que él es un macho y que solo le gustan las mujeres. le recordó que tuvo muchas ex novias, a las que dejó por ella.
Esa respuesta no tranquilizó a Cristina, que siguió sospechando de la rara amistad, por eso decidió invitar a David a tomarse algunos tragos en la casa, pues a los hombres borrachos se les sale el cobre.
Esa noche estaban los tres juntos, libando tragos fuertes, echaban chistes obscenos, pero Cristina contaba de hombres que le gustan otros hombres. Ella pensó que así despertaría la lujuria de sus compañeros de trago, pero rogaba estar equivocada. Sus ruegos, nadie los escuchó, pues al cabo dels exto chiste Jorge miró directo a los ojos a David, la mirada fue correspondida, se acercaron, se besaron y quedaron abrazados sobre el sofá.
Los dos hombres no pudieron aguantar más el deseo que sentían el uno por el otro, pero Cristiana para nada se molestó, al contrario se sumó a la orgía y los tres quedaron en pelotas, hasta se turnaban para ver quién hacia feliz a quién.
Y se acabaron las molestías de Cristina por la presencia de David en su hogar, la que ahora era casi permanente. Todo lo contrario, se mostraba felizlo que entonces enfureció, mejor dicho encendió los celos de Jorge.
Pero ojo, que contrario a lo que pensaron los familiares de la pareja, los celos no eran por Cristina, si no por David, pues Jorge decidió pedir el divorcio. Esto causó problemas y enfrentamientos entre ambas familias, sobre todo cuando Jorge dijo que lo hacia para juntarse con David, con quien arrendó un apartamento por calle 50 y la Federico Boyd.
Desde ese día Cristina llora como una demente, pues no puede creer que dos hombres la hayan dejado al mismo tiempo, a pesar que ella estaba más que dispuesta a vivir su amor entre tres.