El amor cambió al ‘Nini'

Aníbal, alías Nini, de 1.78 de estatura, de unas 200 libras y 23 años de edad, nunca en su vida había tomado un martillo para arreglar nada en su casa
  • domingo 04 de julio de 2021 - 12:00 AM

El apodo de ‘Nini' se lo había ganado de gratis, desde pequeño, Aníbal. Le daba pereza hasta levantarse de la cama para ir al baño. Lo único que lo motivaba a levantarse y ponerse de pie era cuando escuchaba las pailas de la cocina y su anciana madre gritaba: ‘el desayuno está en la mesa'. Era el primero que se sentaba y el último en retirarse de ella. Trituraba hasta los huesos, en la mesa no quedaba nada ni las migajas del pan flauta. Él siempre estaba hambriento.

Aníbal, alías Nini, de 1.78 de estatura, de unas 200 libras y 23 años de edad, nunca en su vida había tomado un martillo para arreglar nada en su casa. Se la pasaba durmiendo, comiendo y parqueando en las esquinas con su compinche Andrés, también con el mismo perfil, parecían siameses. Ambos dejaron el bachillerato y se dedicaron a nada. Pancha, la mamá de Aníbal, viuda con cuatro hijos, limpiaba casas de lunes a sábados, para mantener el hogar, y Anacleta, la mamá de Andrés, trabajaba en una fonda.

Las dos madres trataron de encarrilar a sus hijos, que estudiarán o buscaran oficio, pero todo intento fue en vano. A ellos no les importaba que sus madres se partieran el lomo para llevar el pan al hogar. Eran Ninis y al parecer se sentían orgullosos, no tenían remordimiento.

Cuando solo faltaban algunos días para que arrancara el carnaval, la fiesta más esperada de los panameños, se mudó a la multi, donde residía Aníbal, Ana Sofía, de 18 añitos, recién graduada de la secundaria, becada por sus altas calificaciones y estudiante de derecho de la Universidad de Panamá. Aníbal fue flechado por cupido inmediatamente, sentía que le faltaba la respiración cada vez que la veía pasar rumbo a la universidad.

Aníbal era un tipo bien parecido y Ana Sofía lo era aún más: alta, delgada, ojos chocolate claros, cabello negro largo azabache y dientes perfectos, una modelo de Victoria 's Secret. A ella él no le era indiferente del todo, pero la mala fama de Nini que tenía Aníbal le ahuyentaban las mujeres. Eso nunca le había importado o preocupado, prefería mil veces apostar por ser Nini, que al amor.

Pero en esta ocasión cupido apuntó bien con el arco y le atravesó certeramente la fecha en el corazón. Por primera vez Nini estaba profundamente enamorado, caído de la mata.

Él sabía que para conquistar el amor de Ana Sofía tenía que cambiar. Le afectó saber que su amor platónico pensara que él a pesar de ser un hombre guapo, joven, fuerte y lleno de salud fuera un vago bueno para nada y mantenido de su anciana madre.

Pasaron los carnavales y otras fiestas de la comunidad y Nini seguía con su lucha interna en si ir a buscar trabajo o seguir sin aprovechar su tiempo en algo productivo. El día esperado por todos llegó. Un lunes muy temprano Nini se levantó, se bañó, bajo los zapatos llenos de polvo del armario, se alistó, escuchó el grito de su madre: ‘el desayuno está en la mesa'. Cuando la madre lo vio arreglado, ‘encorbatado' y perfumado le preguntó: ¿Hijo y eso, vas a la iglesia?--- y Aníbal le respondió: ‘No madre, salgo a buscar trabajo'. Pancha se sentó en el sofá, quedó sin palabras. Aníbal le dio un beso en la frente a su mamá y salió con un folder debajo del brazo. Pasaron dos semanas sin que Nini lograra un puesto de trabajo. En ese momento comprendió lo importante de culminar la escuela, que el estudio te abre las puertas al éxito. No logró conseguir un puesto ejecutivo, pero sí uno como conductor en una empresa importante en la ciudad capital. Pancha se sintió orgullosa de su muchacho. Nini dejó en el pasado su vida de vagancia y le sugirió a su compinche Andrés cambiar esa vida. La empresa en la que trabajaba Nini tenía programas de asistencia educacional, que supo aprovechar Nini. Terminó los dos años de secundaria, se graduó con honores y se ganó una beca para estudiar derecho en la Universidad de Panamá. Ahora Ana Sofía, ya en tercer año de la carrera de derecho, lo veía diferente y hasta le agradó que hubiese cambiado para bien. Un viernes de novatada en la facultad ¡por fin! Aníbal se atrevió hablarle a su amor platónico con la excusa de que lo asesora en una materia y desde ese día entablaron una amistad que con el tiempo se convirtió en amor. El 24 de mayo de 1994 cupido selló en matrimonio la unión de Aníbal y Ana Sofía, quienes con los años montaron su bufete de abogados y tuvieron dos hijos.