- sábado 07 de febrero de 2026 - 12:00 AM
Mantener la chispa con una amante a la que ves poco es un arte que se mueve entre la anticipación y la intensidad. Cuando el tiempo es un recurso escaso, la calidad de la conexión debe compensar la falta de frecuencia.
Si solo se ven una vez al mes, la relación no puede vivir solo de ese día. El deseo se construye en el espacio que hay entre un encuentro y otro. En lugar de un simple “¿Cómo estás?”, evoca un recuerdo específico. “Todavía puedo oler tu perfume en mi chaqueta” o “Me desperté pensando en cómo me miraste la última vez”.
No satures su teléfono a diario. La escasez genera valor. Envía algo inesperado en momentos aleatorios para demostrar que habita en tu mente, pero mantén cierto misterio sobre tu propia vida. Cuando el tiempo es limitado, la rutina es el enemigo. Cada cita debe sentirse como un paréntesis en la realidad. Cambio de escenario: no se queden siempre en el mismo lugar. Un hotel diferente, una ciudad cercana o un rincón desconocido rompe la monotonía y crea recuerdos más potentes.