Las fantasías que se pueden hacer realidad
- jueves 25 de agosto de 2022 - 12:00 AM
Tuve un novio que me contó que su fantasía era hacerlo en el aire. Tirarse de un paracaídas y cargarme mientras descendíamos suavemente disfrutando del placer. Eso nunca lo pudimos hacer. Para ese tiempo yo no tenía dinero y él trabajaba como carnicero. Jamás pudimos pagar por una sesión de paracaidismo.
Esa experiencia me trae al tema de hoy.
Aunque no pudimos cumplir su fantasía, llegamos a conquistar otras que eran más fáciles y económicamente accesibles.
Por la ola que ha provocado la cantante urbana más pegada del momento, mi actual amante me dice: ‘Si tuviera el chance de conquistarla, con la única que te quemaría es con esa mamasota ¡Es que está buenona!'.
Son esas confesiones que me llevaron a pensar: ¿por qué no complacerlo?
Yo también soy mamasota, una Bichota de arriba abajo.
Me fui para avenida B y me metí en esas tiendas donde encuentras de todo y yo lo logré: Ahí estaba esa peluca color turquesa que caracteriza a esa cantante que hace delirar a mi marido.
La compré y me la puse. Traté de comprarme un vestido de baño que aparece en una foto que ella publicó e hizo que mi marido suspirara por ella y no por mí.
Me pinté dos de sus tatuajes y me maquillé, viendo un tutorial para parecerme a ella.
Cuando él llegó me encontró tomándome una sangría y comiendo de uvas verdes.
Sé que eso lo excitó. Quiso venir de una pa'encima, pero lo frené. ‘Báñate y cuando regreses estaré lista', le dije.
En cinco minutos me encontró en el suelo, en la pose de perrito, haciendo un alarde visual que elevó la temperatura y nos llevó a una de las sesiones sexuales más placenteras que he vivido con él.
Ahora, que el presupuesto me alcanza, puedo pagar 50 vueltas en el paracaídas, pero a mi amado le bastó sentirse complacido con mi peluca de cinco ‘dolitas'.
Cuando estamos acostados, en la noche, conversando, él me cuenta que esa es la segunda aventura inusual que más le ha encantado de mí.
La primera fue cuando me vestí de trabajadora sexual y lo hice que me recogiera en la calle, simulando una escena real. Ese día me porté de mal. Por ahí les echo el cuento completo.
A lo que quiero llegar es que así mismo lo puedes hacer.
Hay fantasías sencillas, que no requieren esfuerzo o una gran cantidad de dinero para alcanzarlas.
Lo que vale es dar esos pequeños pasos que encienden la llama de la pasión en la relación. Nunca dejes que se apague.