- jueves 02 de octubre de 2025 - 12:00 AM
En Panamá, la infidelidad es un tema que da de qué hablar en cada esquina. Y es que más de cuatro viven con un pie en la casa y el otro en la calle, buscando lo que no encuentran en su cama.
En un bar de la capital, una joven confesó entre tragos que tenía “su marido oficial” y “su novio del escondido”. Según ella, no es que no quiera a su esposo, sino que “el hombre no prende ni con fósforo”. Otro chiricano contaba que a veces hasta las mismas vecinas le hacen ojitos mientras el marido trabaja, y si él no se descuida, ellas mismas abren la puerta al juegavivo.
La Rosa Fogosa sabe que en este siglo XXI la tentación está a la vuelta de la esquina, y con redes sociales y chats privados, el secreto dura poco... hasta que llega el pantallazo.
Lo cierto es que la infidelidad sigue siendo un condimento picante en la vida de muchos panameños: para unos es adrenalina, para otros, traición. Pero nadie lo niega: ¡cuando hay química!