Le diagnosticaron migraña y lo que tenía era un tumor en la cabeza
- lunes 30 de marzo de 2026 - 1:22 PM
Lo que por 10 años fue un calvario de dolores insoportables, náuseas y vómitos, terminó siendo una sentencia de muerte disfrazada de un simple malestar. Un joven ingeniero vivió una década escuchando a los médicos decirle que estaba “saludable” y que sus crisis eran simples migrañas. Sin embargo, la realidad era una bomba de tiempo en su cabeza que amenazaba con estallar en cualquier momento.
En julio de 2025, el dolor venció la paciencia de Luke Taylor. Harto de que lo mandaran a casa con analgésicos mientras sentía que el cráneo le estallaba, se plantó en el consultorio y exigió una resonancia magnética. Su instinto no falló: los exámenes revelaron un hemangioblastoma, un tumor cerebral poco común que ya se había expandido de forma alarmante debido a la negligencia inicial de los especialistas que lo atendieron por años.
La noticia fue un balde de agua fría. Debido al tiempo perdido por los diagnósticos errados, el tumor había crecido hasta alcanzar el tamaño de una pelota de golf. Los cirujanos en Warrington, Inglaterra, fueron claros y contundentes: o se sometía a una operación de urgencia de inmediato, o le quedaban apenas unos días de vida. “Pensé que iba a morir”, confesó el joven tras recibir el diagnóstico que lo puso al borde del abismo.
Tras una intervención de alto riesgo y 18 días de hospitalización. El tumor afectó el cerebelo, la zona que controla el movimiento, por lo que Taylor tuvo que aprender a caminar desde cero, recuperar el habla y la movilidad de sus manos.