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Agrega El Siglo en Google ↗️Vivimos momentos en los que sentimos que la solución de los problemas nacionales, de repente cayeron en un punto muerto. Y para colmo, el escándalo de la UNACHI, no hace sino afianzar el pesimismo colectivo reinante. Por suerte Christianssen y “los canaleros, pronto estarán jugando en el mundial. De ellos esperamos lo mejor, pues con la fragilidad anímica que hoy exhibimos, si las cosas salen muy mal, eso nos caería como un baldado de agua fría.
Hay tensiones sociales propias del sistema, las que sobrevivirán aun cuando “eventualmente”, gobernantes y gobernados se esfuercen por resolver. Otra categoría nace de las incapacidades administrativas de los gobernantes, que dan lugar a los excesos y abusos de poder, propiciando el despojo de fondos estatales y el consecuente empobrecimiento de las mayorías.
Los ciudadanos nada tenemos que agradecerle a nuestros gobernantes, pues es su obligación constitucional, y además lo prometieron en campaña. Se llaga al punto más peligroso, cuando los gobernantes hacen lo que les da la gana, se cortan todos los canales de comunicación con la sociedad, y se exige el reconocimiento por su labor.
Tal vez no sea fácil de percibir, pero la crisis global que hoy amenaza a la humanidad, es un factor que magnifica los problemas nacionales. Las altas temperaturas en las que se desarrollan las relaciones entre las potencias, nos obligan actuar con extremada cautela, si queremos mantener la neutralidad del Canal.
El gobierno mira con simpatía la explotación de la mina, mientras que el país en pleno rechaza tal iniciativa. El impasse pone a prueba la escasa credibilidad del gobierno, pues suena a fábula los beneficios prometidos, y mucho peor es que declara la incapacidad funcional de la democracia, pues frente a esta delicada decisión, los “Asambleístas” no arriesgarán sus ánimos reeleccionistas, a someterse a la consulta de sus electores.
La situación está a punto de ebullición. Si el Estado impone su voluntad, desde ya puede pronosticarse el aparatoso descalabro electoral que recibirá el candidato oficialista en 2029, ni siquiera comparable con lo que le pasó a Gaby. Señor presidente: Usted gobierna pero....¡el país necesita dialogar con Usted!