‘Yito' Barrantes Méndez, asesinado a quemarropa
- domingo 05 de enero de 2020 - 12:00 AM
La tarde del viernes 14 de marzo de 1986, Sixto ‘Yito' Barrantes Méndez, obrero de 26 años, participaba en una manifestación del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs), fue acribillado por los antimotines de las Fuerzas de Defensa y murió cerca de Santa Ana, en la capital panameña.
Según informes de testigos, Barrantes Méndez fue golpeado salvajemente con toletes, salió del grupo de hienas vestidos de verde para cubrirse en un comercio cercano, pero fue alcanzado por una repetida andanada de disparos de perdigones que lo derribaron.
El escenario
Las protestas en todo el país eran el diario vivir de los panameños, el gobierno militar dirigido por Manuel Antonio Noriega, pretendía reformar normas de la Caja de Seguro Social (CSS) en medio de una estrepitosa crisis política y financiera que vivía Panamá.
Varias organizaciones obreras caminaban en marcha pacífica hacia el parque de Santa Ana, pasadas las 2:00 de la tarde de aquel funesto 14 de marzo de 1986, cerca del teatro Variedades, la Compañía Antimotines ‘Doberman', al mando del capitán Jorge Eliécer Bernal, amigo de confianza del general Noriega, esperaba a los manifestantes.
El jurista Sidney Sittón, acusador particular quien representó a la víctima, aseguró que ‘a Barrantes Méndez le dispararon a quemarropa con una escopeta de perdigones, frente al cine Variedades y cayó fulminado, luego que Bernal dio la orden a un sargento a quien siempre le ocultaron el nombre', sostuvo el letrado.
El juicio
La audiencia se realizó el lunes 2 de octubre del año 2000 en el Segundo Tribunal Superior de Justicia, presidido por el magistrado Joaquín Ortega, contra el capitán Jorge Eliécer Bernal, implicado directo en el homicidio del obrero, según consta en el expediente.
Renato Pereira era el apoderado legal de Bernal, mientras que, el Ministerio Público estaba representado por el fiscal Superior, Cristóbal Arboleda, ‘pero dos semanas antes del juicio tomó vacaciones y lo sustituyó el fiscal Martínez, (hoy fiscal superior), quien utilizó solamente 20 minutos de alegatos en un caso cuya investigación contenía 93 tomos', recalcó Sittón.
Luis Alberto Martínez, indicó que ‘le hice unas vacaciones al fiscal especial, me toco hacer la audiencia. Se declaró culpable al capitán Bernal luego de 5 días de audiencia'.
‘Representé la querella por poder de la madre del difunto ‘Yito' Barrantes Méndez y a petición del Suntracs. Ese caso lo inició el hoy procurador de la Administración, Rigoberto González, a quien el expediente le fue arrebatado por el entonces procurador General de la Nación, Carlos Villalaz', recordó Sittón.
El experimentado penalista agrega que ‘luego de varios días de audiencia se encontró culpable al excapitán de la Compañía de antimotines ‘Doberman', Jorge Eliécer Bernal Guzmán, quien huyó hacia Costa Rica y no estuvo en el juicio. El oficial nunca pagó cárcel porque el Ministerio Público jamás gestionó, conforme a derecho, su extradición. El MP en dictadura ni en democracia nunca hizo el trabajo', reveló Sittón.
Datos forenses revelan que Barrantes Méndez falleció alrededor de las 7:00 de la noche.
El prófugo
El 7 de diciembre de 2001, el Segundo Tribunal de Justicia, esta vez dirigido por el magistrado Luis Mario Carrasco, aplicó la pena de 12 años de prisión al excapitán de las Fuerzas de Defensa, Jorge Eliécer Bernal, por el asesinato a sangre fría del dirigente obrero Sixto ‘Yito' Barrantes Méndez, hecho ocurrido el 14 de marzo de 1986.
Según la sentencia, la sanción impuesta a Bernal se adiciona a la condena de 10 años de cárcel aplicada por el mismo tribunal en su contra, por su participación en el homicidio del empresario Manuel Vásquez, asesinado en 1987.
La sentencia se fundamentó en que para la comisión del hecho sangriento, Bernal tuvo el auxilio de varias personas que facilitaron su ejecución con impunidad.
En el juicio, testigos revelaron que Bernal junto a otros 10 o más militares, golpearon y patearon a Barrantes Méndez.
Finalmente, el Tribunal estableció que la muerte de Sixto Barrantes se debió, como consecuencia del ejercicio abusivo de las atribuciones de los miembros de los Doberman, los cuales sobrepasaron los límites de lo necesario bajo el pretexto de sofocar una manifestación pública.
Bernal se mantiene prófugo, presuntamente se ha radicado en Costa Rica luego de la invasión. Testigos han mencionado que lo han visto varias veces en la provincia de Chiriquí. Su esposa es de nacionalidad israelí.