Viven con bala en la cabeza

R ubén Camargo (40) y Rodolfo Melcázar (18) tienen algo en común: una bala alojada en la cabeza y están vivos.
  • martes 15 de febrero de 2011 - 12:00 AM

R ubén Camargo (40) y Rodolfo Melcázar (18) tienen algo en común: una bala alojada en la cabeza y están vivos.

Melcázar recibió dos tiros en la cabeza la mañana del 24 de enero de 2011, cuando se encontraba desayunando en la planta baja de la Multi Salomón.

Ese día, Melcázar disfrutaba de 5 hojaldres y una bebida antes de irse a trabajar y tres delincuentes escenificaron un tiroteo. Dos proyectiles le dieron en la cabeza.

‘Es un milagro de Dios que esté vivo’.,, expresó uno de los médicos que lo atendió.

Ahora Melcázar se encuentra recuperándose de la herida en su casa y sueña con volver a jugar fútbol, que es su deporte favorito.

La mañana del pasado domingo 30 de enero, Rubén Camargo fue atacado por unos desconocidos en Samaria, San Miguelito, y recibió un tiro en el pómulo izquierdo con salida en el lóbulo de la oreja izquierda, según los médicos.

A pesar de la gravedad de la lesión, Camargo sobrevivió y hoy también se encuentra recuperándose de la herida de bala en su casa.

En el mes de enero cuatro personas fueron baleadas en la cabeza, según la estadística que maneja el diario El Siglo. Dos fallecieron tras varios días de agonía y sólo dos lograron sobrevivir.

Daños

Humberto Mas, director del Instituto de Medicina Legal (IMEL), expresó que toda lesión en la cabeza, con cualquier objeto, resulta muy grave por la razón de que allí se encuentra el centro cerebral y todos los sistemas que rigen el sistema central.

‘Cualquier daño en la materia cerebral es fatal y grave porque hay que tener en cuenta que las células nerviosas jamás se regeneran’.

Para Mas, una persona que tenga una bala en la cabeza puede sobrevivir dependiendo del lugar donde se le alojó el proyectil.

‘Un ser humano puede vivir con una la bala porque es un objeto menos lesivo, es pequeño, pero siempre y cuando no haya afectado un área sensible’, dijo.

El funcionario agregó que muchas veces es mejor no extraerlo porque en la operación se puede causar más daño.

Explicó que una persona con una bala en la cabeza tiene entre un 80% a 85% de probabilidad de recuperarse, pero que siempre la herida repercutirá sobre el habla, su modo de caminar o la capacidad de aprendizaje. Todo dependerá dónde recibió la herida, reiteró el director del IMEL.

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