- miércoles 14 de noviembre de 2018 - 12:00 AM
SEGUIMIENTO
Un día antes de que unos delincuentes lo mataran, Saúl Lorenzo estuvo conversando con sus amigos y echando cuentos.
No se imaginaba que sus minutos de vida estaban contados.
Fue el domingo, recuerda Venacio Abrego, su compañero de trabajo, que fue la última vez que habló con él.
‘Hablamos de muchas cosas ese día', cuenta Venacio, parado en la puerta de su cuarto de alquiler en el sector de El Pantanal, en el corregimiento de Tocumen.
Esa noche se despidieron. Al día siguiente, en la tarde, cuando llegó a la empresa Primer Grupo Total de Seguridad, S.A., donde labora como seguridad al igual que Saúl, le contaron que ladrones habían asesinado a un compañero durante un intento de robo a un banco.
Nunca le pasó por la mente que se trataba de Saúl. Solo cuando vio la foto en las redes sociales se dio cuenta que era su paisano.
Venacio contó que Saúl tenía dos años de haber llegado a la ciudad capital procedente de la provincia de Bocas del Toro y residía en el cuarto de alquiler con su cuñado.
‘El pensaba tomar unas vacaciones y aprovechar esos días para ir a ver a su mamá y a su familia', dijo Venacio.
Saúl salía a laborar a las 5:30 de la mañana y regresaba en la tarde.
En eso estaba, custodiando el banco cuando ocurrió lo inesperado.
Venacio narró que Saúl ayudaba al sustento de su familia y siempre le enviaba dinero.
‘El era un chico muy alegre y le gustaba hablar mucho', recuerda el entrevistado.
El chico era muy creyente y en una oportunidad había escrito en su facebook: ‘Gracias le doy a Dios porque me ha dado un día más de vida y un día más maravilloso'.
El martes fue el último día para Saúl, los malandros no le dieron un día más de vida, lo mataron a punta de bala y, con eso, borraron la alegría que lo caracterizaba.