En un ataque de rabia estranguló a su hija de apenas 14 años
ubicada en la 24 de diciembre

- domingo 02 de marzo de 2025 - 12:00 AM
En la tranquila comunidad de Los Cántaros 2, en el corregimiento de la 24 de Diciembre, el aire de la tarde del 5 de octubre de 2018, se tornaba pesado, como si presagiara un inminente desastre. Estefany Fabiola González De León, una adolescente de 14 años, conversaba despreocupadamente con una amiga en el portal de su casa, riendo y compartiendo sueños de futuro. Sin embargo, la risa se detuvo cuando su padre, Herminio González, la llamó desde dentro.
—Entra, ya es tarde —dijo con una voz que sonaba más autoritaria de lo habitual.
Estefany obedeció, sin saber que esa sería la última vez que cruzaría el umbral de la casa M-9. Herminio cerró la puerta tras ella, un gesto que, en ese momento, pasó desapercibido, pero que pronto se convertiría en un símbolo de la tragedia que se avecinaba.
Apenas veinte minutos después, la sirena de la policía rompió la calma de la noche, resonando en la mente inquieta de los vecinos.
¿Qué había ocurrido? Los murmullos y preguntas se esparcieron como un fuego voraz en la comunidad, pero lo que se revelaría sería un horror inimaginable.
Dentro de la casa, Herminio, como poseído por un demonio oscuro, había estrangulado a su hija en un ataque de furia y desesperación. En un intento fallido de escapar a las garras de la culpa, se cortó las venas de las manos, buscando la muerte que no llegó. En un último acto de desesperación, llamó a la policía para confesar su atrocidad.
Estefany fue llevada al hospital Irma Lourdes Tzanetatos, en Tocumen, pero llegó sin vida. La noticia golpeó a los vecinos como un rayo, dejando a la comunidad en un estado de incredulidad y horror. Aquel padre que había sido visto saludando a todos con una sonrisa, ahora era un hombre marcado por la tragedia.
—Es muy triste lo que pasó. Estefany era como nuestra hija —dijo un vecino, lágrimas en los ojos, mientras se cuestionaba cómo alguien tan cercano había podido desatar tal violencia.
Herminio había vivido en Los Cántaros 2 durante once años, pero su vida había tomado un giro oscuro tras su separación de su esposa.
Estefany, tras la separación, se había mudado con su madre a Villa Daniela, pero cada fin de semana regresaba a visitar a su padre. Aquella noche, sin embargo, el ambiente familiar se tornó en un escenario de horror.
Los vecinos, que nunca habían presenciado discusiones o actitudes violentas, quedaron atónitos.
Las palabras flotaban en el aire: “Creo que fueron los celos que lo llevaron a hacer esto”, murmuró uno de ellos, mientras otros compartían miradas de incredulidad.
Las redes sociales se inundaron con mensajes de dolor y rabia. Un familiar de Herminio escribió: “Mi tío mató a Estefany porque la mamá de su hija lo dejó, y él, por rabia y depresión, mató a su hija para darle dolor a una madre”.
La comunidad, que había conocido a Estefany como una niña alegre, soñadora y con aspiraciones de estudiar economía, no podía comprender cómo la vida de una joven llena de promesas se había apagado de manera tan violenta.
Las investigaciones comenzaron, y aunque el móvil del filicidio aún estaba por determinarse, la tragedia ya había hecho su trabajo.
Los ecos de la sirena de la policía resonaban en la memoria colectiva de Los Cántaros 2, recordando a todos que, detrás de las puertas cerradas, a veces se esconden oscuros secretos y tragedias inimaginables.
Aquel hogar, una vez lleno de risas y sueños, se había convertido en un mausoleo de recuerdos desgarradores, dejando una huella imborrable en el corazón de la comunidad.
Herminio González Vásquez fue llevado a juicio el 22 de mayo de 2019 y tras llegar a un acuerdo de pena fue condenado a pagar 23 años de prisión, por el femicidio de su hija.