Colón | Enero negro: 3 muertos y contando

La noche del lunes asesinaron a bala a Emanuel Oscar Headley y dejaron otro herido en Calle 7 y Meléndez

La calle está que quema. Lo que pintaba como una noche tranquila en la Calle 7, entre Central y Meléndez, en la provincia de Colón, se transformó en un infierno de pólvora y gritos. El sonido de los “confites” de acero rompió el silencio y dejó el pavimento manchado de rojo.

El ataque fue rápido y frío. Según el ojo de las cámaras de vigilancia, un carro apareció de la nada; de el bajaron unos sujetos con el alma negra y, sin decir ni “pío”, soltaron una ráfaga contra dos sujetos que estaban en el área. Tras dejar el recado de plomo, los gatilleros aceleraron y huyeron como alma que lleva el diablo.

La peor parte se la llevó Emanuel Oscar Headley, un pelao de apenas 20 años. A Emanuel lo acribillaron sin piedad; el cuerpo no le aguantó tanto hueco de bala. Aunque lo llevaron al Nuevo Hospital Manuel Amador Guerrero, allá en la sala de urgencias lo esperaba la “pelona” para llevárselo al más allá.

El otro herido tuvo a Dios de su lado. Llegó por sus propios medios al hospital con dos tiros en el muslo izquierdo, pero los doctores dicen que está estable y que, por ahora, esquivó el cementerio.

La Policía Nacional se puso las pilas y, minutos después, halló el carro usado para cometer el hecho violento abandonado en una calle de La Cresta. Resultó que la nave tenía su respectiva denuncia por robo.

Sobre la víctima las autoridades judiciales dijeron que Headley ya era “cliente” de la justicia, pues tenía varios encontrones en el expediente por andar alterando la paz.

Enero negro: 3 muertos y contando

La costa caribeña está encendida y el contador de bajas no se detiene en este inicio de año: el domingo 4 de enero en el sector de Altos de Los Portales (Cativá), le dieron piso a Luis Carlos Martínez (31 años). Lo emboscaron unos sujetos que salieron de los matorrales frente a su propia casa y lo llenaron de plomo.

La Dirección de Investigación Judicial (DIJ) ya tiene el área acordonada, tratando de armar el rompecabezas de este hecho de sangre que tiene a Colón viviendo entre el miedo y el olor a pólvora.