Tres años de escándalos
- domingo 01 de julio de 2012 - 12:00 AM
El tercer año de gobierno del presidente de la República, Ricardo Martinelli, estuvo para no olvidar. En este se dio fin —el 20 de agosto de 2011— a la fórmula ganadora del 2009, entre Cambio Democrático (CD) y el Partido Panameñista.
A esto hay que añadir los dos escándalos que minaron la credibilidad del mandatario y que dejaron su popularidad casi por el piso: el supuesto sobrecosto y cobro de coimas en los contratos con la empresa italiana Finmeccanica y las irregularidades en la titulación de tierras en Juan Hombrón.
Estos dos eventos, en los que estuvieron involucrados familiares y altos funcionarios del Gobierno, sumados a la cesión gratuita de un globo de terreno en Paitilla, mantienen un sinsabor en el país, debido a que no han sido aclarados y hasta ahora no hay nadie condenado.
Tras la ruptura de la alianza, la popularidad del mandatario se desplomó hasta alcanzar su nivel más bajo —de 23% de aceptación—, según las últimas encuestas, cuando en el 2009 gozaba de más del 80% de la aprobación de los panameños.
ANÁLISIS
Para el analista político, Mario Rognoni, los escándalos han destruido la imagen del Gobierno y ‘lo que le toca al presidente es tratar de terminar lo mejor posible’ estos dos años que le quedan.
‘Yo creo que el Gobierno no tiene forma de recuperarse y será muy difícil que esto ocurra’, sentenció Rognoni.
Según el analista, la situación por la que pasa el Gobierno la provocó el divorcio entre los panameñistas y CD, puesto que ‘los escándalos se filtraron a los medios de comunicación’, dijo.
OTRO GOLPE
Luego de la ruptura de la alianza, el Gobierno enfiló su artillería contra la alcaldía capitalina, el único bastión panameñista que quedaba después de la salida de Varela del Ministerio de Relaciones Exteriores. El 12 de enero —según lo denunciaron los propios panameñistas— Bosco Vallarino abandonó la Alcaldía por supuestas presiones provenientes del Ejecutivo.
Jaime Purcell, también analista, expuso que este Gobierno cumple tres años entre logros y conflictos.
A su juicio, la aprobación y emprendimiento de proyectos impopulares e inconsultos, que no cuentan con el aval de la gente y la terquedad en querer mantenerlos, son los que han afectado gravemente la imagen del Gobierno y bajado su popularidad.
‘Lo malo es que todos estos escánda-los hayan existido, pero hay que reconocer que el Gobierno ha sabido retroceder cuando mete la pata’, sostuvo Purcell.