Los soldados se equivocaron y bombardearon El Chorrillo: Trujillo
- lunes 20 de diciembre de 2021 - 12:00 AM
Los recuerdos de la sorpresiva incursión nocturna del ejército más poderoso del planeta, permanecen aún vivos. La invasión a Panamá, el 20 de diciembre de 1989.
El condecorado piloto y paracaidista de las extintas Fuerzas de Defensa de Panamá, (FFDD) el mayor (R) José Hilario Trujillo, asegura que en el Cuartel Central [Comandancia] había esa noche 19 y 20 de diciembre unos 200 soldados panameños en custodia del sitio militar.
‘Los soldados estadounidenses [la mayoría jóvenes que no conocían a Panamá] pensaron que las innumerables luces de el caserío de El Chorrillo era el cuartel, se equivocaron; ellos en helicópteros artillados venían de Howard y cuando llegaron aquí para bombardear el Cuartel Central comenzaron fue a bombardear El Chorrillo', recuerda Trujillo.
El militar retirado mantiene viva y muy lúcida su memoria y lo ocurrido en una batalla rápida y apabullante de la tecnología estadounidense y sus miles de hombres bien apertrechados.
‘La aviación de los Estados Unidos, porque recuerda que la fuerza aérea es una cosa y la aviación son los helicópteros y aviones que tiene el ejército para movilizarse, era la primera vez que ellos practicaban a las mujeres en combate, eran las que volaban helicópteros, venían volando bajo y dispararon misiles contra el barrio de El Chorrillo, pero se dieron cuenta que no era el cuartel', sostiene el mayor Trujillo.
Cuatro ‘rangers' de los Estados Unidos murieron en Paitilla y en Panamá Viejo fallecieron en combate 18 Seals, pertenecientes a la fuerza elite.
Pero según Trujillo las bajas del ejército invasor fueron 100 y no 22 como ellos reconocen.
Víctimas
Para el profesor de sociología de la Universidad de Panamá, Olmedo Beluche, las cifras no son oficiales pero la Cruz Roja habla de más de 2 mil heridos, 20 mil perdieron sus hogares y todas sus pertenencias tras el incendio.
La Operación Causa Justa fue puesta en marcha desde la medianoche del 20 de diciembre de 1989 y finalizó con la captura de Manuel Antonio Noriega, el 3 de enero de 1990 tras entregarse con la mediación del nuncio apostólico José Sebastián Laboa en cuya sede se refugió por varios días.