Proeza de unir dos mares: el Canal de Panamá, la octava maravilla

Soy Juanita, y finalmente llegó mi tema favorito para este Bicentenario: El Canal de Panamá.
  • viernes 29 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Soy Juanita, y finalmente llegó mi tema favorito para este Bicentenario: El Canal de Panamá.

Y si en la historia anterior mi hermano Juanito recordó a ese grupo de estudiantes valientes, ahora yo voy a hablarles de muchas personas valientes (de varias generaciones), que ayudaron a hacer realidad este maravilloso cruce entre dos mares, un símbolo que también nos representa a nivel mundial.

En la escuela mi maestra llevó un libro escrito por un investigador llamado David Mc Cullough. Ella lo abrió y leyó así: ‘aparte de las guerras, la construcción del Canal de Panamá constituyó el esfuerzo más grande y costoso de cuantos se han emprendido en la Tierra'… ¡Waoo! Eso significa que fue un esfuerzo muy grande, para conseguir algo muy importante.

Y se van a sorprender cuando les diga que esos esfuerzos comenzaron desde mucho, mucho antes: desde el avistamiento del Mar del Sur por Vasco Núñez de Balboa, en 1513.

En aquel tiempo los reyes de España ordenaron hacer una exploración para ver por dónde era factible hacer una ruta para mover su mercancía del Atlántico al Pacífico.

Surgieron 19 opciones en varios países, y por muy poquito el canal termina siendo construido en Nicaragua (un país de Centroamérica).

Pero en 1880 el francés Ferdinanad de Lesseps, famoso por haber construido con éxito el canal de Suez, en un país muy lejos de acá llamado Egipto, convenció a todos de que Panamá era la mejor opción. Y hasta afirmaba que sería ‘más fácil de hacer y más fácil de completar' que el canal de Suez… ¡Pero se equivocó!

Lo difícil del terreno en Panamá, las inundaciones, los derrumbes, pero sobre todo los miles de obreros muertos por enfermedades como la malaria y la fiebre amarilla, hicieron que el canal francés fracasara.

En este punto, de seguro ustedes se preguntarán: Y si los franceses fracasaron, ¿cómo es posible, entonces, que actualmente sí exista el Canal de Panamá?

Bueno, es que en 1903 se firmó el Tratado Hay-Bunau Varilla, por medio del cual Estados Unidos retomaba la construcción del canal por el Istmo.

Un médico gringo llamado William Gorgas descubrió que la fiebre amarilla y la malaria se propagaban por un mosquito, así que inició una gran jornada sanitaria y de limpieza, que ayudó al éxito de la obra.

Adicional, los ingenieros gringos no continuaron la idea de los franceses de hacer un canal a nivel del mar; y decidieron aplicar tres juegos de esclusas, para subir los barcos del Atlántico hasta el lago Gatún, y luego bajarlos otra vez hasta el Pacífico… ¡Ideas geniales que hicieron posible esta maravilla!

Mi maestra dice que el Canal de Panamá es considerado la ‘octava maravilla del mundo moderno', aunque lamentablemente le costó la vida a unos 25,000 trabajadores (algo así como 500 muertes por cada kilómetro construido).

10 años les tomó a los estadounidenses la construcción, pero finalmente fue inaugurado el 15 de agosto de 1914, cuando el ‘Vapor Ancón' completó los 80 kilómetros de recorrido.

Y aquí viene la parte que me emociona: el 31 de diciembre de 1999 (cumpliendo los Tratados Torrijos-Carter), el Canal de Panamá pasó a manos de los panameños para su administración.

Yo no había nacido, pero las personas que tuvieron la oportunidad de estar en ese momento, se reunieron en el edificio de la administración del Canal, todos con banderas panameñas. También lanzaron globos con los colores patrios, y festejaron con emoción, después de luchas de muchas generaciones, que el Canal es nuestro, y que alcanzamos por fin la victoria con la soberanía total.

Hoy, con mi bandera en la mano, yo quiero decir: ¡Que viva nuestro Canal! ¡Que viva Panamá soberana!