Panamá, capital de la diplomacia continental: la instalación y desarrollo del Congreso Anfictiónico de 1826 (II parte)
- domingo 05 de julio de 2026 - 12:00 AM
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Agrega El Siglo en Google ↗️En junio de 1826, la ciudad de Panamá fue sede del Congreso Anfictiónico, considerado el primer gran esfuerzo diplomático para reunir a las nuevas repúblicas hispanoamericanas en torno a un proyecto común de integración política, cooperación internacional y defensa colectiva. Convocado por Simón Bolívar, este encuentro constituyó un hito en la historia latinoamericana al intentar transformar la independencia militar en una alianza política permanente que garantizara la estabilidad y la soberanía de las nuevas naciones.
La elección del istmo respondió a razones geográficas, estratégicas y simbólicas. Su ubicación facilitaba el desplazamiento de las delegaciones procedentes de México, Centroamérica, la Gran Colombia y el Perú. Además, Bolívar concebía a Panamá como el equivalente americano del istmo de Corinto en la antigua Grecia: un espacio donde las naciones libres pudieran deliberar sobre sus intereses comunes y consolidar la paz continental.
La convocatoria realizada por Bolívar en 1824 fue aceptada por varias repúblicas recién independizadas. Asistieron representantes de la Gran Colombia, México, la República Federal de Centroamérica y el Perú, quienes acudieron con la misión de defender los intereses de sus respectivos gobiernos sin perder de vista el propósito de construir una alianza continental . Sin embargo, la representación fue menor de la prevista. Chile y las Provincias Unidas del Río de la Plata enfrentaban conflictos internos que impidieron su participación, mientras que Bolivia aún organizaba su estructura institucional. Estados Unidos también fue invitado como observador, pero sus delegados llegaron después de la clausura del Congreso. (Guerra Vilaboy, 2025).
El Congreso fue inaugurado oficialmente el 22 de junio de 1826 en el antiguo convento de San Francisco, en la ciudad de Panamá. Durante las sesiones, los plenipotenciarios debatieron mecanismos destinados a fortalecer la cooperación entre los nuevos Estados independientes. Uno de los temas centrales fue la creación de una alianza militar defensiva para enfrentar posibles intentos de reconquista por parte de España o de intervención de otras potencias europeas. Paralelamente, se propuso establecer procedimientos de arbitraje internacional para resolver pacíficamente los conflictos entre las repúblicas americanas, principio que posteriormente sería incorporado al derecho internacional moderno (De la Reza, 2010).
Otro de los proyectos discutidos consistía en la creación de una asamblea permanente de representantes encargada de coordinar políticas comunes en materia diplomática, comercial y de seguridad. Bolívar concebía esta institución como un mecanismo de concertación política que permitiera mantener la unidad continental y fortalecer la posición internacional de las nuevas repúblicas. Sin embargo, las diferencias ideológicas, la defensa de los intereses nacionales y el temor a ceder parte de la soberanía dificultaron la consolidación de este organismo.
El principal resultado del Congreso fue la firma del Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, considerado la expresión jurídica más importante del proyecto integracionista de Bolívar. El tratado proponía la creación de una confederación de repúblicas sustentada en la cooperación política, la defensa mutua y la solidaridad entre los Estados americanos. Su finalidad era preservar la libertad, la independencia y la soberanía de las naciones firmantes, fortaleciendo al mismo tiempo las relaciones de amistad y colaboración recíproca. En el ámbito militar, comprometía a los Estados confederados a prestarse ayuda mediante tropas, buques de guerra y otros recursos cuando cualquiera de ellos enfrentara amenazas contra su independencia. Asimismo, establecía la celebración periódica de congresos de plenipotenciarios encargados de actuar como mediadores y árbitros en las controversias entre los Estados miembros. Con ello, el Congreso Anfictiónico anticipó principios que hoy constituyen pilares del derecho internacional, como la seguridad colectiva, la cooperación regional y la solución pacífica de las controversias (López-Bejarano, 2025).
No obstante, el alcance del tratado quedó severamente limitado por la falta de ratificación de los congresos nacionales. Aunque debía ser aprobado por los poderes legislativos de cada Estado para adquirir plena vigencia, únicamente el Congreso de la Gran Colombia procedió a su ratificación. Como consecuencia, el tratado nunca pudo aplicarse plenamente y el proyecto de integración continental perdió viabilidad política (López-Bejarano, 2025).
A pesar de estas limitaciones, el Congreso Anfictiónico de Panamá dejó un legado histórico de enorme trascendencia. Constituyó el primer intento formal de institucionalizar la cooperación entre los Estados latinoamericanos y sentó las bases de principios que más tarde inspirarían el derecho internacional americano y los procesos de integración regional. En este sentido, el encuentro de 1826 convirtió a Panamá en la primera capital de la diplomacia continental y en el escenario donde se formuló, por primera vez de manera institucional, el ideal bolivariano de una América unida, capaz de actuar colectivamente en defensa de su independencia, su soberanía y sus intereses comunes.