Orígenes de las fiestas del carnaval en Panamá
- sábado 22 de febrero de 2020 - 12:00 AM
No hace falta la invención de una máquina del tiempo para poder viajar al pasado y conocer sobre los carnavales del ayer en Panamá.
Lo que sobran son las memorias de miles y miles de personas, que aún gozan de sus recuerdos al ritmo de congas, campanas y cantos populares.
Fuentes históricas señalan que, desde la época colonial, ya se registraban jolgorios en el istmo, en donde los participantes se disfrazaban de reyes de España, descubridores, nobles, conquistadores, soldados, aborígenes y otros personajes de ese periodo colonial.
Las ruta del carnaval
Tomando en Panamá como ruta para este festejo, el iniciarlo en lo que para ese tiempo era conocida como playa Prieta, hoy avenida Balboa, simulando durante todo el recorrido: discursos, batallas, avistamientos, cantos y bailes típicos de la península española, actividad esta la cual concluía en los predios de lo que hoy es Santa Ana.
Se hace obligante aclarar que los carnavales no nacen de la ingeniosidad del panameño como tal, sino que es una celebración de tres días que se lleva a cabo en los países de tradición cristiana justo antes de iniciar la Cuaresma, actividad esta que se heredó de los españoles.
Se hacen oficiales
No fue hasta 1910 que, a través de un decreto alcaldicio, el Estado panameño oficializó los carnavales. Correspondiéndole a José Agustín Arango firmar el documento para dar paso a las reinas, comparsas, cantos, ritmos, bailes que poco a poco entremezcló las clases sociales en un ambiente único en la América y con sabor panameño.
Un carnaval sin reina no es carnaval, por lo que se escogió, en el Club Unión, a la señorita Manuelita Vallarino como la primera soberana de estas fiestas en que sobraban los recursos, el respeto, la alegría y las ganas de celebrar por todo lo alto.
El carnaval en principio fue patrocinado por la empresa privada, la cual, entre otros aportes, había promovido el voto popular para escoger a la reina del carnaval, estos votos tenían un costo de un dólar y, al ser contabilizados, el total era para la junta de carnaval.
Sin embargo, para 1913, mediante la Ley N° 10 del 20 de enero, y que constaba de un sólo artículo, se autorizaba al órgano Ejecutivo para que este apoyara a la Junta de Carnaval con la suma de $2,000. Para ese año el presidente era Belisario Porras.
Nacen las carrozas alegóricas
Solo $2,000 era el aporte que dada el gobierno, había fondos suficientes para empezar a construir las carrozas alegóricas, las cuales se sumaron para nunca abandonar el desfile de carnaval.
Aportes
Dinero. En las fiestas del carnaval de antaño, todos sus fondos monetarios que sobraban de esa actividad elegantes y populares, no eran depositados en alguna cuenta bancaria, sino que la Junta de Carnaval le obsequiaba los fondos a instituciones de caridad que velaban por ayudar a los más necesitados.