Omar Ibarra quería estudiar

O mar Ibarra abandonó su casa en Santa Cruz cuando tenía 14 años para ir a vivir con un amigo en el marginado barrio de Curundú....
  • jueves 27 de enero de 2011 - 12:00 AM

O mar Ibarra abandonó su casa en Santa Cruz cuando tenía 14 años para ir a vivir con un amigo en el marginado barrio de Curundú.

Corría el año de 2007 cuando decide marcharse, luego que su hermano sostuviera problemas en el barrio y por temor a represalias toma la decisión.

Ibarra se convirtió en la cuarta víctima tras el incendio provocado por un motín en unas de las celdas del Centro de Cumplimientos de Menores de Tocumen el pasado 9 de enero.

Era el tercer hermano de siete hijos, tenía novia y le gustaba jugar fútbol. A sus 17 años el joven tenía sueños. Uno de ellos era estudiar para regalarle a su madre una casa.

Pero todas las ilusiones se esfumaron el 17 de enero cuando falleció en el Hospital Santo Tomás tras librar una batalla de siete días por mantenerse vivo. Su madre Markesa Bersal, lo describe como un joven cariñoso, que cambió cuando su padre murió en un accidente de tránsito.

‘Hace tres años murió mi esposo y tras la tragedia mi hijo se convirtió en un chico rebelde’, dijo su madre.

‘Hijo’ como cariñosamente le conocían estuvo bajo la tutela de Leonor Palacios, quien es madre de uno de los amigos de Omar.

Luego se muda a Río Abajo, con una tía materna de nombre ‘Yani’, cambiando así nuevamente de domicilio.

OMAR COMETE UN DELITO

En el 2009 fue detenido en Río Abajo por estar involucrado en un robo de carro, delito por el cual lo sentenciaron a cinco años de condena.

Fue enviado al Centro de Arcoiris, en Tocumen, y luego al Centro de Cumplimiento de Menores ubicado en el mismo lugar.

Estando recluido en el penal cursaba el segundo año y estaba por ingresar a un curso de computadora.

Los barrotes de la cárcel cambiaron a Ibarra. Su madre cuenta que su hijo empezó a cambiar de actitud. De hecho por su buen comportamiento el 19 de enero le darían un permiso para salir todo el día del penal, privilegio que se daría cada 15 días.

Dentro del centro realizaba trabajos en la cocina y limpiaba los patios.

Sus hermanos y su madre piden justicia para la muerte del joven que según ellos se arrepintió de las malas actuaciones que hizo.