Navidad: Jesús debe nacer en nuestros corazones
- sábado 25 de diciembre de 2021 - 12:00 AM
Este segundo año de pandemia, restricciones, aumento de desempleo y encarecimiento de los alimentos y productos de subsistencia celebraremos otra Navidad diferente.
La intervención de Dios en la humanidad para salvarnos del pecado y de la muerte para llevarnos a la resurrección y la vida eterna, inicia con el nacimiento de Jesucristo, es lo que en la Iglesia Católica se conoce como la historia de la salvación.
El sacerdote, Domingo Escobar, director de la casa Hogar El Buen Samaritano, explica que la Navidad es celebrar lo central y medular de la vida cristiana que es la encarnación del Hijo de Dios y su nacimiento.
‘Este hecho tiene un sentido profundamente religioso y bíblico y, aunque a través de los años se ha ido tergiversando un poco hasta reducirlo solamente a cosas materiales, como los regalos, que están bien y más si lo toman a uno en cuenta, la comida y otras cosas que son expresiones de nuestro pueblo en un sentido festivo', detalló el presbítero.
Para toda la humanidad - agrega el religioso -, el sentido festivo sería el hecho del Nacimiento del Hijo de Dios entre nosotros, por supuesto hay que celebrarlo pero sin perder el sentido profundamente religioso y quedarnos en las cosas meramente materiales, perdiendo así esa dimensión espiritual de la Navidad.
El Adviento
La Iglesia Católica entra en el tiempo litúrgico de Adviento desde el último domingo del mes de noviembre hasta el 24 de diciembre con la Noche Buena.
Adviento es una palabra derivada del latín que significa ‘el que viene o alguien que viene'.
El padre Escobar recuerda que ‘este tiempo litúrgico llamado Adviento o alguien que viene a encontrarse con nosotros no es más que el Hijo de Dios y por eso la iglesia tiene este tiempo de preparación para que estemos bien dispuestos para recibir a ‘ese que viene' y esa preparación debe ser no solamente para que oigamos hablar del nacimiento de Jesús sino de darnos cuenta, de posibilitar y querer que nazca en nuestros corazones.
La Misa del gallo
Una tradición católica muy arraigada y cuyo origen se remonta al papado de Sixto III, en el siglo V, es la denominada Misa del Gallo, que tiene lugar a las 12 de la noche del 24 de diciembre, es decir justamente al comenzar el día de Navidad.
La señora Ana Meléndez Surita, de 89 años, cuenta que en su niñez a la misa denominada del Gallo ‘iba toda la familia, se reunían y los vecinos salían de sus casas a saludar a quienes llegaban de la iglesia, el agasajo en casa era muy religioso y se le daba un ¡viva el Niño Jesús! ' .
En las casas la familia se abrazaba de manera solemne y religiosa, al son de alegres villancicos propios de la Navidad, de Belén, de la virgen madre de Dios.
Posteriormente se servía la cena preparada desde muy temprano y cuya variedad dependía del poder adquisitivo de cada casa, sin embargo, los vecinos más pudientes compartían con los que menos tenían, recuerda Ana.
Tradicionalmente no faltaban las frutas [uvas, peras, manzanas], para degustar luego de digerir copiosos platos en los que no faltaba, el lechón [jamón], pavo asado, pescado, arroz con guandú, dulces de frutas, vinos, cervezas y otros refrescos.
Una celebración de Navidad para todo ser humano cristiano o no, debe contener un momento de arrobamiento, de perdón y solidaridad para aquellos que nada tienen, para los que padecen algún mal, enfermedad o soledad.