- miércoles 27 de noviembre de 2019 - 12:00 AM
Los gallinazos volaban sobre los cadáveres en la llanura de Calidonia y, hambrientos, picoteaban la carroña de los cuerpos. Aún permanecían el ejército conservador en el Puente de Calidonia donde hoy es la plaza 5 de Mayo. La ambulancia de los ingleses recogía los cadáveres de la juventud liberal y el godo estaba regocijado por la torpeza del general Emiliano. A la altura de la ermita de San Miguel (hoy iglesia), se observaban los cuerpos mutilados, las vísceras, piernas y manos daban la escena de una carnicería de cuerpos enjutos con ojos saltones.
El 24 de julio, la derrota liberal no ponía final a la guerra a pesar del exilio de Mendoza, Porras y Morales. Aparece, en el escenario, un indígena, Victoriano Lorenzo, quien se encargaba de trasladar las armas hasta La Chorrera y se retiraba con municiones a la tierra de los cholos. El coronel Soto Mayor le pisa sus pasos y llega el 18 de octubre a la finca de Victoriano Lorenzo, donde quema los ranchos y viola a las mujeres. La indiada exaltada nombra a Lorenzo como su dirigente. El ejército conservador levanta la consigna CHOLO PRESO, CHOLO EJECUTADO. Victoriano Lorenzo establece su cuartel en La Negrita y colocó puestos de vigilancia en turnos de 12 horas.
Mientras eso sucedía, el liberal Manuel Patiño ataca en Corozal de Chepo y en la línea del ferrocarril el 21 de julio de 1900. Y luego el 12 al 22 de enero de 1901, en Las Sabanas y El Silencio. Se cohesiona un pequeño grupo entre ellos: Patiño, Domingo de La Rosa y Manuel Antonio Noriega. Este periodo se caracteriza como de transición entre la primera y segunda campaña liberal. Es la guerra de guerrilla. La unidad de Victoriano y Noriega, según el Secretario de Victoriano, el coronel Quiros Mendoza, fue corta y se separa de la guerrilla.
Para el 21 de julio de 1901, las tropas de Victoriano Lorenzo se toman Santa Fe. Se produce en las afueras de ese sitio un enfrentamiento de las tropas de Victoriano y el general conservador Francisco Grueso, conocido como Vuelta Larga. Los guerrilleros se dividieron en los cerros Tute y El Sapo. Mientras, el otro grupo se atrincheró en el centro de ambos cerros. Las ráfagas fueron continuas de ambos bandos y el general Grueso y los comandantes Ruiz y Vélez se encargaron del sector de la derecha. Sin embargo, afirma Mendoza que los conservadores debieron: ‘echar pie atrás y se retiraron.' Pasada ese encuentro Victoriano Lorenzo se retiró de esa región el 26 de julio de 1901.
El 30 de agosto de 1901, retorna del exilio el Dr. Porras Villarreal, Mendoza y César Fernández y se fusiona con las huestes de Lorenzo. Al igual llegó del exterior en otro grupo Domingo de La Rosa. Esta revista de la historia patria nos desalentara por un instante. Ello debido a que al tratar de negociar la unidad militar entre De la Rosa y Porras las conversaciones terminaron en fracaso.
Victoriano Lorenzo, desde La Negrita, dirigió sus operaciones con el Dr. Porras y establecieron retenes en Piedra Rosada, Palmaseca, Copé y Boca de Río Grande. A la vez intentaba consolidar un frente de resistencia en la región de Penonomé. A todo lo anterior, las facciones liberales fueron intolerantes en cuanto a la unidad militar. No presagiando que el enemigo si estaba cohesionado y el mayor favor a los conservadores era mantener la desunión.
La revolución avanzaba en su proyecto y para lograr su objetivo planifica la estrategia de ataque y remite nota al jefe de la plaza en Penonomé y le exige la rendición, que dice lo siguiente: ‘No hemos emprendido el ataque formal de la ciudad de Penonomé: Porque anhelamos evitar, como lo hemos manifestado, derramar más sangre entre hermanos; y 2. Porque suponemos que usted y los suyos estarán animados, por amor á la República, de los mismos sentimientos que nosotros'.
‘Nuestro procedimiento no es aislado. El Departamento de Panamá, esta casi en poder de las fuerzas liberales. Hay más como es notorio, Panamá el cerebro del Istmo, la que, á no dudarlo, la tomarán a sangre y fuego, ó por medio de la capitulación… 'Firmado: VICTORIANO LORENZO, FAUSTINO MINA JOSÉ R. VILLAMIL. (p. 88)
En tanto la petición de Victoriano Lorenzo la respondió el encargado de la plaza de Penonomé. Escribió lo siguiente: ‘á mi vez excitó à usted para que desista de su propósito de rebelión y hagan entrega de sus armas en la plaza de Panamá'. (89) Desecho el acuerdo de paz los guerrilleros ‘de refuerzo rompiendo los fuegos por las hileras de frente en batalla en dos alas y echando rodilla en tierra en campo y todo el día duró el combate, quedando el llano cubierto de cadáveres de ambas partes, pero hubo momentos de coraje y el teniente Facundo Andarían enclavó su bandera roja sobre la trinchera y allí cayó herido' (p.90). Un mártir y un asalto sin victoria y sin derrota.