Gaspar Octavio Hernández: El Patriota IV Parte

Los periodistas de inicios de la República fueron autodidactas con el mérito de una trayectoria ejemplar.
  • sábado 14 de marzo de 2020 - 12:00 AM

Los periodistas de inicios de la República fueron autodidactas con el mérito de una trayectoria ejemplar.

No escapan a esta clasificación los de antes de la independencia de 1903. En esta perspectiva incluyo a Gaspar Octavio Hernández. Pobre y residente en el arrabal de Santa Ana llegó hasta tercer grado.

Empezó leyendo con locura y se interesó por la poesía, además de sobresalir como gran orador y miembro del Consejo Municipal. Trabajó desde joven en la oficina de Préstamos y Construcciones en calidad de aseador, luego se le asignó copiar cartas y documentos.

Tenaz y con ánimo de ser escritor, acude a la lectura de los periodistas Edmundo Botello y Napoleón Arce. Los primeros escritos de Hernández se han perdido tales como: Mar bravía, Rosa encendida y Mar infinito.

En su constante lectura de los diarios, perfecciona su estilo y estudia la tradición periodística de nuestro medio. Leyó, con dedicación, los aportes de Ricardo J. Alfaro, fundador del diario La Palabra y entre otros más como: Alma Bohemia dirigida por Adriano Guardia y también las páginas del diario el Oposicionista.

Gaspar Octavio Hernández fue un novato con un principio rector igual que el lema del diario el Padre Cobo, que establecía la proscripción de todo lo que ‘oliera a injuria y vulgaridad'. Es, por tanto, un periodista empírico, al igual que las camaradas de expertos escritores de los diarios La Idea (1913); La Prensa Libre (1913); La Patria (1913); El Liberal (1914).

En esa segunda década del siglo XX, convergieron distintas corrientes en el ámbito del periodismo.

El perspicaz acento de sus notas periodísticas con un tinte de elocuencia con sobrio estilo literario se asume con una posición de fomento de la ética del periodista y comparte con ello el siguiente escrito: ‘no se es periodista por el simple hecho de fundar un periódico y arrogarse, quien tal empresa acomete, el título de escritor. Para serlo necesitase vocación; y si de diarismo se trata, el empeño requiere condiciones muy especiales de energía en el trabajo, de constancia en el esfuerzo y de conocimientos múltiples que, de puro complejos que son y una sutileza extrema, no están al alcance de las inteligencias mediocres'. (Revista Nuevos Ritos, 28 de febrero de 1915).

La impronta del periodismo, en esa época estuvo signada por distintas corrientes entre ellas los liberales radicales, liberales constitucionalistas, conservadores y socialistas.

Estos diarios mantuvieron polémicas constantes sobre la realidad social y política. Hernández fungió de director de La Prensa Libre, inicia su publicación el 28 de septiembre de 1913.

Su lema: ‘será un periódico de ideas, ajeno al personalismo, defenderá a todos los que tengan hambre y de sed de justicia... hasta el obrero oprimido por la bota de los poderosos'.

Su unión periodística se debió, principalmente, contra la discriminación racial, en especial a la segregación racial existente en la Zona del Canal.

Por ello, se refiere al periodista Botello de la forma siguiente: ‘Y a la fila de negros superiores Edmundo Botello, periodista que en el luminoso empezar de su juventud cuando El Duende comenzaba a resplandecer con luz de celeridad, supo demostrar que en el ánfora de su cerebro perfume de talento'.

Aclaro que hasta este momento no hemos encontrado fundamento de su militancia política en algún partido. Sin embargo, fue periodista y representó la defensa de los principios liberales. Escribía en las revistas Esto y Aquello, y Nuevos Ritos.

Hernández fue simpatizante de la corriente del Dr. Carlos A. Mendoza, quien fallece el 13 de febrero de 1916, y le escribe una larga oración a la memoria del caudillo.

‘Desplomase Mendoza en momentos en que esplendía con mayor riqueza de brillo su figura; cuando era más urgente su influencia en los destinos de este pedazo de América'. (Corona de Flores del Registro Municipal).

Igual escribe un poema Carlos A. Mendoza en la Estrella de Panamá el 21 de febrero de 1918. Laboró en La Estrella de Panamá hasta su muerte.

Revisaba, corregía y publicó sus poemas, en la Estrella de Panamá entre ellos: Canto a la Bandera. Publicó también los poemas siguientes: Eres como un arpa (septiembre de 1915); Canción crepuscular (31 de agosto de 1916); Rubís (3 de septiembre de 1916); Rima nocturna (17 de septiembre de 1916) y muchas otras.

Hernández perteneció a una generación de combatientes escritores que mantuvo tertulias en la cantina la Plata.

Trabó amistad con los liberales y con el poeta Demetrio Korsi, Enrique Geenzier. Incluso fue un amigo inseparable de José María Blázquez de Pedro, militante anarquista, poeta y escritor que fue deportado a raíz de la huelga inquilinaria de 1925.

Escribió Hernández también el diario socialista el Verbo Rojo, (1917) cuyo distintivo era: ‘reivindicación de la clase obrera, y su ideal político era la absoluta equidad'. Colaboró, además, con Domingo H. Turner al fundar el diario La Voz del Pueblo. A pesar de corta existencia, Gaspar Octavio Hernández fue un periodista ejemplar y patriota.