- domingo 17 de mayo de 2020 - 12:00 AM
Las plagas y enfermedades que azotaron la colonia fueron mitigadas y controladas total o parcialmente en los hospitales. El dictamen de establecer hospitales se le concedió a Virreyes, Gobernadores y Audiencias.
Merced a la disposición se debía erigir los hospitales cerca de las iglesias con el fin de curar las enfermedades contagiosas y no contagiosas. Incluía la disposición según aclara Felipe II, que debía existir ‘tres casas matrices de Panamá, Lima y México.'
Los hospitales se sufragaban los gastos a través de los aportes del Rey, donaciones, alquileres de las rentas de casas y por limosnas.
En Santo Domingo se estableció el primer hospital San Nicolás de Bari sustentado mediante un patronato.
José Sáenz en su obra Tres Siglos de Medicina Dominicana cita a Martín Fernández de Navarrete en cuanto a los tratamientos de enfermos el cual consistía en lo siguiente: ‘en el punto y hora en que la fiebre lo atormentaba con más rigor, lo metían en un baño de agua bien fría, y después, por espacio de dos horas le obligaba a correr alrededor de una gran lumbre hasta que llegaba a calentarse extraordinariamente entonces lo llevaban al lecho que durmiese con cuya medicina vino a sanar muchos'.
En anterior relato era el tratamiento prescrito a los pacientes que se estableció de manera generalizada para cualquier tipo de enfermedad.
Los males resultaban en muchas ocasiones de la falta de salubridad el ‘agua del río era salobre' lo cual se pensaba que producía paperas, calenturas y erisipela.
Al establecer los españoles las áreas de conquista trazaron la línea de fundación de poblaciones y los hospitales en todas las regiones.
En esa época se tenía la idea de que los hospitales formaban parte de una zona neutral de los asuntos políticos. Es la idea más apartada de los hechos reales de la vida hospitalaria de la colonia en Panamá La Vieja.
En la actualidad subsiste este pensamiento que se ha generalizado. La concepción idealizada concibe en el presente a los hospitales acorde con los principios éticos afín al juramento hipocrático.
Lo encontrado en la historia hospitalaria de Panamá La Vieja, es la negación de esa supuesta neutralidad oficial. En la época colonial los hospitales no actuaron al margen de las veleidades políticas y los intereses de los grupos de poder. Las mejoras que solicitaba la Audiencia en Panamá La Vieja, y la crítica parcializada a los religiosos, constituía en el fondo una pugna de poder.
Al margen del sano juicio de médicos o de algún miembro de la sociedad las instituciones hospitalarias no estuvieron exentas del virus del mal manejo de los fondos públicos. Los hospitales de la colonia surgieron con ese mal endémico.
El panorama de los hospitales dirigido y atendido en 1515, por el doctor Chanca, el licenciado Rodrigo de la Barrera, además de el bachiller Diego de Angulo. Asistido entre otros, también por el cirujano Hernando de Vega y el boticario Francisco Cotta varió en función de la fundación de la nueva ciudad.
Los motivos concebidos en Santa María La Antigua del Darién sobre la salud, es obvio que cambiaron la visión de los médicos al fundarse la nueva ciudad en 1519.
La población enclaustrada en la selva se abre a una zona de actividad mercantil con la explotación de las minas en 1545 en Potosí. Con el atractivo de que, en 1607, se ejercita el comercio y se crean factorías en virtud de las ferias de Portobelo.
En 1519, el Rey Carlos V dicta la cédula de 1523, donde extiende un donativo cada año al hospital. Y por interés personal en 1535 Francisco Pizarro realiza donación de 600 pesos.
En 1575 se establece definitivamente el Hospital San Juan de Dios. En 1620 el hospital es administrado por la Juaninos orden religiosa que atendía a los enfermos y se mantenía por el alquiler de casas.
Este suceso causó diferencias según Alfredo Castillero, con ‘las autoridades catedralicias' (Nueva Historia General de Panamá. Con la Catedral quienes eran los que ‘administraban los sacramentos y enterrando a los muertos, cobraban los derechos correspondientes constituían una de sus principales entradas económicas'.
Los Juaninos al tener control de la administración medica enterraban a los muertos en el hospital.
La Audiencia al perder el control del hospital y de las rentas desató sus ataques contra los juaninos. Y enfrentó a sus adversarios y exigió que la Audiencia le correspondía nombrar al Médico.
El poder de la Audiencia representado en Rodrigo de Vivero y Velasco, exigía la entrega de 10,000 maravedís que donaba el Rey. Además, de las limosnas recaudadas.
El alegato sin aparente ideario económico de Velasco, ostentaba una real lucha por el poder y control de una entidad de servicio público. Eso sin contar los 1,000 pesos al año en concepto de donación de los vecinos. Perdiendo finalmente los juaninos el control del hospital San Juan de Dios.