Epidemia y salud en Panamá
- jueves 21 de enero de 2021 - 12:00 AM
En enero de 1855 culminó la construcción del ferrocarril con un triunfo para los norteamericanos y una trágica secuelas de muertes de obreros. El camino de hierro sembró durante cinco años (1850 – 1855) tragedias y enfermedades. En el imaginario de la época se afirmaba que cada traviesa de madera colocada representaba la muerte de un obrero. El total fueron 150.000 colocadas tratando de relacionarlas con los muertos. Las más moderadas cifras de decesos llegan 20.000, con un trato inhumano y de esclavitud. Pero también cobró la vida al presidente de la compañía del ferrocarril John Lloydy Stephens, quien falleció, y ese año 1852 un barco llegado de Nueva Orleans dejó un saldo de 50 muertos.
Los franceses confiados en el triunfo de Lesseps en el Canal de Suez subestimaron las condiciones del trópico. Pero también las ambiciones de los Estados Unidos, se convirtió en una carrera de estudios sobre la geografía ístmica. En la Estrella de Panamá, sábado 6 de marzo de 1873, afirma que: ‘ha pasado a la comisión por el representante Banks, por lo cual se ordena que el Secretario de Marina haga examinar y explorar … entre el punto Valencia y el río Changuinola en el atlántico, boca chica del río Pedregal.'
Otro extracto del mismo diario dos años después sobre la empresa francesa de investigación afirmó: ‘de Puydt dijo haber descubierto en el Darién una vía…para un canal sin esclusas ni canales.' (La Estrella de Panamá viernes 14 de mayo de 1875) La guerra entre dos naciones había empezado por la construcción desatendiendo ambas las investigaciones de las enfermedades durante esos años. Al final los franceses ganaron y los norteamericanos perdieron
La realidad era que la mortalidad epidémica careció de importancia en la carrera por apoderarse de la vía. Luego fue tomada en cuenta por la necesidad de enfrentar las enfermedades que diezmaron al obrero. La atención médica que databa de la construcción de ferrocarril no había logrado avances y solo se recordaba el viejo casco del buque Telégrafo y el antiguo Hospital de Gatún. La alta taza de enfermedad llegó a 60 000, superado las muertes de la época del ferrocarril. Los depósitos de agua y las charcas permanecían en forma constantes y aumentaban durante los meses de invierno.
El criterio pueblerino y científico era que de las entrañas de la tierra salían el misma enfermizo. Un brote de infección que contagiaba a los trabajadores y en esencia era imposible contenerlo. ¿Cómo detener este brote insalubre, cuando había que partir la tierra para construir el canal? Era imposible debido a que esa no constituía la base de las enfermedades.
Algo si atinaron los franceses a construir Hospitales con sus equipos necesarios para tratar a los enfermos. El Hospital Francés de Ancón atendido por las hermanas de la Caridad, 25 de ellas murieron en los salones con espasmos, vómito negro y sofocadas por el calor del trópico. Pero persistía el error dentro del cuerpo médico de colocar en las patas de las camas vasijas de agua. Sin pensar que ahí, era donde se incubaba el mal. Los males se aceleraban en enfermedades como: malaria, tuberculosis, neumonía y fiebre amarilla. En el caso de la fiebre amarilla se precisa que apareció en 1647 Barbados y paso a las distintas ciudades de América. El caso de deceso por estas enfermedades en Panamá fue aproximadamente entre 1881 hasta 1888.
La malaria afecta a un porcentaje considerable de trabajadores y se identificaba los síntomas fatiga muscular, dolores de cabeza, fiebres y fuertes escalofríos. La aplicación generalizada uso emético y sangrías utilizado para evacuar los humores. Muy polémico fue el uso de la quinina que data su efectividad de la época de la colonia conocido como: árbol de las calenturas. La afectación en los extranjeros de vómito negro y afectaciones pulmonares se registra a ambos grupos de la población nacional. Hay que reconocer que las enfermedades como el cólera y la fiebre amarilla ejerció su mortal estadía. La primera logró sus efectos entre 1849 hasta 1851. Y la antesala de la fiebre amarilla en 1863 como se nota persistiendo después de la construcción del ferrocarril.
Al inicio de las construcciones las enfermedades golpearon tanto en invierno como verano. Así, lo describe David M. en El Cruce de dos Mares. ‘durante aquel verano…lluvias era, tradicional la época de las enfermedades …En el mes de mayo hubo varios casos del terrible mal. Después durante la segunda semana de junio, murió de fiebre amarilla uno de los empleados, el primero de la compañía del canal…
‘El 25 de julio, uno de los ingenieros llamado Etienne, … supuestamente de muerte cerebral.' Ante la muerte del personal francés se trataba de esconder los motivos. Para salvar el prestigio de la compañía que caería derrotado por las enfermedades y por los actos de corrupción.