¿Encuestas políticas pierden terreno y credibilidad?

Han ido perdiendo credibilidad porque están comprometidas con la campaña que las contrata', Ruíz Díaz
  • lunes 03 de abril de 2023 - 12:00 AM

Algunos expertos consideran que la opinión pública no debe confiar en cualquier empresa encuestadora, sin embargo, otros plantean que el resultado de ellas estaría ligado a quién las pague, a cómo se enfoquen las preguntas y otros factores.

El político y diplomático, Roberto Ruíz Díaz, considera que hace 20 años las encuestas no había influencia de redes sociales cuyo factor hace que el votante se convierta en muy volátil.

Los tiempos han cambiado y con las redes sociales, las grandes encuestadoras han ido perdiendo credibilidad.

‘Las encuestas han ido perdiendo credibilidad porque muchas están comprometidas con la campaña que las contrata o porque quieren distribuir un voto hacia un candidato en especial, es por eso que en las últimas encuestas en Latinoamérica ninguna ha pegado, todas se arropan en el margen de error, pero el margen ha sido tan grande que ya tener una encuestadora no garantiza la posición del candidato en unas elecciones', reveló.

Habla la experiencia

Una de las personas con amplio conocimiento en cuanto a resultados de encuestas políticas, es la expresidenta de Panamá (1999-2004), Mireya Moscoso, a quien la mayoría de empresas encuestadoras la ponían en los últimos lugares en dos competencias diferentes.

Moscoso explicó a El Siglo que en el año 1994 y luego en 1999 todas las encuestas favorecían a otros candidatos, menos a ella.

‘En el año 1994 a mí me ponían en quinto lugar, sin embargo, quedamos en un segundo lugar detrás del expresidente Pérez Balladares y, en el año 1999 usé el eslogan [mis encuestas son de carne y hueso], ¿por qué? Porque yo caminaba casi 10 horas al día, hablaba con las personas, las tocaba y sabía que eran sinceras, entonces cuando yo llegaba a los lugares la gente venía donde mí, conversábamos, ellos me abrazaban y entendí que las encuestas no eran de papel porque no eran creíbles' .

La exmandataria considera, no obstante, que aquellas encuestas de carne y hueso de 1999 fueron las últimas, porque las encuestas que han seguido son completamente distintas.

‘Cuando llega un candidato a visitar a algunas personas, nos damos cuenta cómo se ponen las personas, en la cara de alegría o simplemente optan por saludar y punto, entonces sabemos que no van a votar con ese candidato'.

¿Depende de cómo se pregunta?

Para el analista político, Jaime Porcell, los resultados de las encuestas políticas, si son creíbles o no, depende de quién las haga, si es una empresa reconocida, si sabe hacerla y si tiene la suficiente trayectoria.

El político Luis Eduardo Camacho, concuerda en parte con Porcell y va más allá indicando que, depende de quién pide las encuestas.

‘Hay gente que pide encuestas para engañarse así mismo creer que va a engañar a la gente, las encuestadoras serias, sobre todo las internacionales difícilmente se prestan para eso. Años atrás hubo un problema cuando las encuestadoras comenzaron a perder credibilidad por la disparidad de resultados'.

Según Camacho, lo determinante en una encuesta es el cuestionario porque hay preguntas que se hacen buscando inducir una respuesta específica.

Por último, el abogado y exlegislador de la República, Raúl Ossa, destaca que ‘no se puede confiar en cualquier empresa encuestadora, las hay, unas más serias que otras, pero normalmente el problema viene cuando los que las contratan son interesados directos, entonces estas tratan de servirle y de mejorarle la imagen y dejan de ser objetivas para convertirse en cierto grado de subjetividad a favor del que los contrató'.

‘El ejemplo de Mireya Moscoso es realmente Impactante que debe dejarnos la experiencia, que debemos tener mucho cuidado con la apreciación que hacemos de las informaciones que circulan sin mayor fundamento científico', advirtió.

Finalmente, otro analista, Monchi Stoute, aclaró que ‘las encuestas son estudios de opinión pública que no garantizan la certeza de los resultados'.

Esa sentencia nos advierte de la poca fiabilidad que tienen dichas encuestas. Por el contrario, las misma muchas veces son utilizadas para condicionar o inducir el voto de los electores, sentenció Stoute.