El crack panameño que estudia qué ocurre bajo nuestros pies

El investigador estudia las huellas que dejó el terremoto del 9 de octubre en Azuero y Veraguas.
  • lunes 19 de octubre de 2026 - 4:51 PM

Mientras Panamá evalúa los daños causados por el terremoto del 9 de octubre, el científico panameño Isaac Guerra Araúz recorre algunas de las zonas afectadas para medir los desplazamientos del terreno y recopilar información que ayude a comprender mejor el fenómeno.

Guerra Araúz, becario doctoral de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), está en la etapa final de su doctorado en Geofísica, con especialización en peligro, riesgo y resiliencia, en The University of Western Ontario, Canadá.

Su trabajo busca responder preguntas fundamentales sobre la actividad sísmica del país. Junto con su supervisor doctoral, Katsuichiro Goda, desarrolló uno de los primeros modelos tridimensionales del interior de la Tierra bajo Panamá.

Para elaborar el modelo, los investigadores analizaron 2,741 terremotos registrados entre 2013 y 2023, con información de 148 estaciones sísmicas de Panamá, Costa Rica y Colombia. Mediante una técnica conocida como tomografía sísmica, estudiaron las estructuras del subsuelo hasta unos 80 kilómetros de profundidad.

El método funciona de forma similar a una tomografía médica, explicó Guerra Araúz, pero utiliza las ondas producidas por los terremotos para conocer las características de las estructuras que se encuentran bajo la superficie.

Un territorio bajo la presión de varias placas

La investigación encontró nuevas evidencias de un sistema de doble subducción en el occidente de Panamá. Este proceso ocurre cuando una placa tectónica se introduce debajo de otra.

Los resultados apuntan a la interacción de las placas de Cocos y Nazca desde el Pacífico, así como a evidencias de subducción de la placa del Caribe bajo sectores del territorio panameño.

El estudio también identificó estructuras que se extienden hacia el centro y oriente del país, incluida la región del Canal de Panamá, y diferencias en las características de las rocas bajo Azuero, la cordillera de Talamanca y el área canalera.

El investigador llamó la atención sobre la costa caribeña, donde también existen estructuras capaces de generar terremotos importantes. Como antecedente, mencionó el sismo de San Blas de 1882, cuya magnitud se ha estimado en aproximadamente 8.0.

Estos hallazgos ayudan a ampliar el conocimiento sobre las posibles fuentes sísmicas del país. Sin embargo, Guerra Araúz advirtió que la ciencia todavía no puede predecir cuándo ocurrirá un terremoto.

Tras las huellas del terremoto

Después del sismo del 9 de octubre, de magnitud reportada de 7.7 Mw en la información suministrada por la Senacyt, viajó a Panamá para recopilar datos como parte de su tesis doctoral.

Las mediciones se han concentrado en Búcaro, La Pitaloza y Mariato, en el sur de Azuero y la costa de Veraguas, donde se ha identificado ruptura superficial asociada al terremoto.

Los primeros resultados indican que en Búcaro el terreno se desplazó entre uno y 1.20 metros horizontalmente, además de aproximadamente un metro en sentido vertical. En Isla Cañas se registró un hundimiento de entre 15 y 30 centímetros.

También se estudian deformaciones del fondo marino que pudieron contribuir a la generación de olas. Según Guerra Araúz, los resultados serán divulgados en una revista científica internacional y mediante un informe accesible para la población.

El investigador también participa en evaluaciones de daños en Azuero y Soná, en Veraguas. El análisis incorpora información de otras zonas, como Aguadulce, Penonomé y Atalaya, aportada por el especialista en ingeniería sísmica y dinámica estructural Luis Pinzón.

Daños en diferentes provincias.