El Coco [CUENTO]
- sábado 08 de abril de 2023 - 12:00 AM
‘Duerme ovejita, duérmete ya, que viene el coco y te comerá', cantaba la abuela oveja.
La ovejita cerró los ojos, pero no se durmió. La abuela oveja en cambio, se acomodó junto a su nieta y, en un parpadeo y medio, ya estaba dormida. Con los ojitos cerrados, la ovejita esperó y esperó, pero el sueño no llegó.
La avispada ovejita pensó:
‘A mí no me comerá ningún coco. Si el sueño no llega, yo misma lo voy a buscar'.
Y despacito, despacito para no despertar a la abuela oveja, la ovejita se alejó y comenzó a buscar.
Primero vio a la gallina sobre una gran rama. ¡Dormía tan contenta! Tal vez estaba soñando con algo muy divertido.
‘¡Ya sé! El sueño está atrapado bajo las alas de la gallina', pensó la ovejita.
Y despacito, despacito para no despertar a la gallina, se acomodó bajo una de sus alas, luego bajo la otra. Buscó y buscó, pero no encontró el sueño.
Después vio al burro junto a un árbol. Roncaba tan fuerte que hacía saltar a las piedras. Pero el burro estaba dormidísimo y a pesar de todo el ruido, no se despertaba.
‘¡Ya sé! El sueño está escondido dentro de las orejas del burro', pensó la ovejita.
Y despacito, despacito para no despertar al burro, metió la cabeza en una de sus orejas, luego en la otra, buscó y buscó, pero no encontró al sueño.
Más adelante vio al perro en su casita. Dormía muy tranquilo. Cada vez que respiraba, todos sus larguísimos pelos se levantaban perezosos y volvían a caer, más perezosos aún.
‘¡Ya sé! El sueño está perdido entre los pelos del perro', pensó la ovejita.
Y despacito, despacito para no despertar al perro, se sumergió entre sus pelos, buscó y buscó, pero no encontró al sueño.
Tanto buscar y buscar había dejado a la ovejita muy agotada, pero no se detenía. De pronto, la ovejita escuchó un ruido. El pasto se movió tras ella y, cuando giró, se encontró de frente con una fruta redonda, peluda y gigantesca. Era, nada menos y nada más que un coco.
El coco abrió su gran boca blanca y en un parpadeo y medio se la comió.
Dentro del coco, la agotada ovejita pensó:
‘Yo acá no me quedo pero, antes de irme, voy a recostarme por aquí sólo un momentito.'
El interior del coco era muy muy suave y esponjoso. La ovejita empezó a sentirse muy muy cómoda y el coco empezó a silbar.
Era una canción tan bonita, tan bonita como el tin tin tin de las estrellas cuando salen a bailar.
Tan tierna tan tierna como el ji ji ji de los pájaros cuando aprenden a volar.
Tan dulce tan dulce, como el mi mi mi de la flor cuando besa al colibrí.
Despacito, despacito, el coco empezó a mecerse al compás de su canción. La ovejita cerró un ojo, luego el otro y, en un parpadeo y medio, el sueño la encontró.
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Sobre la autora
Martanoemí Noriega ganó el primer lugar del Premio Municipal de Cuento Infantil Carlos Francisco Changmarín (2022). Junto a las poetas Lil María Herrera y Consuelo Tomás escribe e ilustra en el libro 'Citadinas sin Bambalinas - 80 mujeres en la historia de la ciudad de Panamá'. Confiesa que ha estado enamorada de la literatura infantil desde que tiene memoria. Y aunque se inclinó hacia la ilustración editorial, hace un tiempo se propuso desempolvar sus viejos cuentos y prestarle atención a sus desatendidos deseos de contar nuevas historias.