Una carpa es su refugio en medio de la pandemia

Cuando lo abordamos para conocer su historia, se le pusieron los ojos brillosos y de inmediato, empezó a llorar.
  • miércoles 03 de junio de 2020 - 12:00 AM

Es la 11 de la mañana de un viernes cualquiera, y sentado en una deteriorada silla de oficina, bajo una carpa al lado de la parada de buses en Plaza Tocumen nos encontramos con Francisco Javier Mejía, un pacoreño sin techo que vive amargos días en medio de la pandemia. Solo ruega a Dios por un trabajo para que sus días mejoren.

Cuando lo abordamos para hacer la nota, se le pusieron los ojos brillosos y de inmediato, empezó a llorar.

Vive un drama, aparte de tener que dormir encima de un ‘cooler' dentro de la carpa que se ha convertido en su hogar, tiene por las noches que batallar con las ratas, que pululan en la zona, para que no lo muerdan.

Tiene más de tres meses de estar viviendo en una parada.

Dentro de la pequeña carpa de plástico tiene guindados algunas camisas, ‘suéters' deteriorados, un ‘cooler', y banquillos, cuando entramos el calor era infernal y en los d ías de lluvia uno se moja.

‘A veces las ratas se me trepan en el cuello cuando duermo, ya estoy cansado de esta situación, solo pido un trabajo para poder sostenerme, he tocado puertas, pero no he recibido el apoyo esperado', sostuvo este hombre de 40 años.

Para poder adquirir sus alimentos Francisco tiene que vender agua y soda a un dólar ante los casos registrados por coronavirus.

‘No poseo cocina, a veces compro pan y queso que conservo en el ‘cooler' con hielo, en ocasiones hay policías que me traen platos con comida y así la paso, sobreviviendo', relató.

Este hombre que estuvo respirando profundamente, en ese momento y manteniendo su voz entrecortada por el llanto durante la conversación, expresó que utiliza algo de los recursos económicos que obtiene de sus ventas para ayudar a su madre que tiene, 64 años, y reside en Las Garzas.

Se graduó de técnico en soldadura. Sus trabajos han sido en la construcción y ahora, lo poco que gana es para sufragar algunos gastos que tiene de alimentación y comprar su pastilla para la presión arterial.

No hay plata ni para comer

A pesar de que Panamá, el año pasado fue catalogado como el país con mayor crecimiento en América Latina, con un 3%, lo que significó un incrementó de 1,256.8 millones de dólares, hay quienes no tienen ni para comer.

De acuerdo con el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial el déficit habitacional en todo el país es de 200 mil viviendas. El crecimiento poblacional y las necesidades que tienen las familias llevan a muchos a improvisar un lugar para poder dormir.