El asalto de los Contreras, II parte
- lunes 14 de octubre de 2019 - 12:00 AM
El objetivo de los hermanos Hernando y Pedro Contreras luego de atracar los bergantines que los habían trasladado desde Nicaragua hasta Panamá, se centró en la toma de la ciudad de Panamá. Ejecutaron su primera acción capturando a las autoridades. Hubert describe esta acción: ‘La residencia del gobernador fue rodeada, pero, como él había salido para Nombre de Dios, los rebeldes tuvieron que contentarse saquearlas. Una parte de los rebeldes fue dispuesta para vigilar al tesorero Amaya y tomarse el tesoro real, mientras que el resto se dispersó por las calles capturando todas las armas y municiones que pudieran encontrar. Bermejo los instruyó para que le dijeran a la gente que ellos no habían llegado a saquear la ciudad, sino a tomarse el tesoro del rey e inaugurar un reino de Libertad. Sin embargo, algunos de ellos irrumpieron rompiendo tiendas y casas, ayudándose mutuamente para apropiarse de lo que más codiciaban. Entre otras mercancías encontrando en un gran almacén de ricas vestimenta. Ahora muchos de los pandilleros ilegales, por primera vez desde que habían llegado de España, podían vestirse con ropas nuevas' (p.190).
Los rebeldes dispersaron las tropas en varias direcciones para apoderarse de la ciudad. Un grupo fue atrincherado en la plaza donde se encuentra la catedral. Luego Juan Bermejo entró al santuario y sacó al Obispo amarrado con una soga al cuello hasta la plaza colocándolo en la picota. A la vez Ruiz de Marchena, asistente del tesorero, fue detenido y se le amenazó para que entregara todo el resto del tesoro, que fue un total de cuatrocientos cincuenta mil pesos.
Bermejo, quien dirigía la tropa, dio la orden de asesinar al Obispo al tesorero y al resto de las autoridades; pero Contreras decidió no preceder a descuartizarlo con el fin de evitar más derramamiento de sangre. En ese momento, Marchena detenido logró mandar mensaje a la Gasca del asalto a la ciudad. Para inutilizar cualquiera salida, Pedro Contreras decidió abordar los barcos anclados. El ansia desmedida de riquezas hizo que Salguero saliera en busca del gobernador y Gasca de lo cual lograron incautar en la población de Cruces quinientas barras de plata en la población de Cruces y, además, robaron el dinero a los comerciantes.
Un grave error cometieron los rebeldes, fue el dividir las fuerzas Hernando y dirigir una pequeña compañía de cincuenta hombres hacia Nombre de Dios, y se encontraron con Gómez de Tapia en el trayecto hacía Nombre de Dios. Por portar noticias al gobernador sobre el asalto a la ciudad Gómez fue ahorcado. En tanto el gobernador logró llegar a Nombre de Dios y dejar el tesoro del rey, y reclutó hombres para recuperar la ciudad de Panamá. Envió al gobernador un mensajero a la ciudad para informar que se iba retomar la plaza. Otro error de los Contreras fue dejar sin defensa la ciudad lo que provocó que los vecinos se reagruparan. Las campanas de la iglesia empezaron a repicar y se escucharon gritos ‘Muerte a los Tiranos y viva el Rey.' Pedro Contreras que se encontraba en la bahía adueñándose de los barcos, capturó un marinero y lo utilizó de rehén amarrado lo envidó al puerto con la amenaza de tomarse de tomarse la ciudad. Los pobladores de la ciudad hicieron trincheras a la orden dada por Martin Luis de Marchena.
Bermejo se retiró una legua de la ciudad esperando las fuerzas de Hernando Contreras el que se autoproclamó en la plaza pública. Según Sosa (p.120), ‘salieron los panameños en su palenque en la Plaza Mayor, enfrentaron a los enemigos entre ocho y nueve de la mañana, empeñando un combate tan reñido y sangriento que por mucho tiempo estuvo indecisos el triunfo, causándole mutuas pérdidas'. Los vecinos de la ciudad se agruparon y emparamentaron con objetos su defensa. Y recobraron a la vez parte del tesoro del rey, que habían dejado prácticamente sin ciudad desguarnecida, es muy probable que pensaron que el terror y las amenazas al Obispo de la diócesis Fray Pablo de Torres y al tesorero Ruiz de Marchena inutilizaría cualquier actividad de los moradores.
Al avanzar el tiempo, Bermejo juraba que ahorcaría y descuartizaría a todo aquel que osara hacer la rebelión. Mientras esperaba que llegara su copartidario Hernando Contreras de sus correrías rumbo a Nombre de Dios en busca del tesoro del rey, Bermejo había sido derrotado; mientras que Hernando Contreras se había escapado. Según Hubert, se había marchado a Natá. Tanto Sosa y Hubert coinciden en que algunos rebeldes fueron capturados, y que otros fueron ahorcados y descuartizados. Hernando Contreras terminó su vida ahogado mientras intentaba cruzar un río. Al encontrar su cadáver, su cabeza fue cortada y colocada en el royo de la plaza mayor de la ciudad. La paradoja de toda esta historia de guerra o de ansia del poder en la época colonial del Istmo de Panamá, es que todos los protagonistas enaltecidos por la historia oficial fueron decapitados: Pedrarias decapitó a Balboa, y su victimario Pedrarias también le cortaron la cabeza en Nicaragua al igual que a su ambicioso nieto.