Alexis Solís a su madre: ‘Cuando haga dinero te voy a comprar una casa bien linda'

Fue la promesa que hizo, y también la motivación que lo llevó al triunfo en la pista
  • lunes 03 de abril de 2023 - 12:00 AM

Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.

Agrega El Siglo en Google ↗️

Alexis ‘Alex' Solís, el ‘maestrito', como en una ocasión le apodó un periodista argentino, es un hombre humilde, de ejemplo, sencillo, aferrado a la cincha con la que cabalgó hasta convertirse en uno de los cinco caballistas panameños más reconocidos. Inició su carrera en Panamá, pero poco después emigró a Estados Unidos en busca de mejor suerte. Apasionado de un deporte sacrificado, logró cumplir su sueño con creces.

En su carrera logró que, en forma global, se amasaran más de $238 millones, ¿qué significa esta suma para usted?

Lo que produce uno de eso. Primero, gracias a Dios la hípica me ha dado todo, pero en ese momento lo importante era el bienestar de mi familia. De mi mamá, que siempre le decía, cuando haga dinero te voy a comprar una casa bien linda, te voy a dar todo lo que pueda. De eso es lo que estoy más orgulloso, no solo por los logros de la hípica, sino porque pude ayudar a mi familia.

¿El primer premio que ganó, en qué lo invirtió?

La carrera más grande que gané fue en 1982 mi primer grado uno, que fue el Flamingo, una de las carreras más importantes para calificar. En ese tiempo creo que el premio era de $250 mil, pero recibí un cheque de $15 mil. Ese dinero lo usé para ayudar a mi familia. Le compré a mi mamá su primera casa y luego le compré otra.

Ahora que ha alcanzado ese objetivo, ¿cuál es la cantidad que le queda a usted de los $238 millones?

Es el 10% lo que me pagan, de todos los premios es esa cifra.

¿Qué hace un jinete con tanto dinero?

Yo tuve la fortuna de conocer a mi esposa a los 18 años, ella era preparadora de caballos. Empezamos a salir y gracias a ella, como tenía todo el conocimiento de cómo administrar dinero, me ayudó a invertir mi dinero.

¿Cuál fue la victoria más dulce, la que más anhelaba?

En 1986 gané el Preakness Stakes con el caballo Snow Chief, era un caballo nacido en California donde hice la mayor parte de mi carrera. Yo llegué a Miami, estuve 3 años ahí y luego me fui a Los Ángeles. Era un caballo californiano, muy famoso que también está en el salón de la fama.

¿La copa Dubai World Cup?

Fue muy importante porque estábamos compitiendo con el mundo entero, creo que eran $6 millones. Pero con el caballo Snow Chief me di a conocer recién llegado a California.

¿Cómo se lidia entre el peso y la disciplina que se debe tener en la carrera?

El montar caballo es muy divertido, es peligroso, tienes que amarlo. Yo tuve mucha satisfacción de eso. Yo tuve la gran dicha que cuando yo fui, me mudé de Miami a California, mi ídolo era Laffit Pincay Jr. Cuando llegué a California les pedí que me dieran el mismo valet (la persona que brinda atención a los jinetes o les arregla los instrumentos para montar) que él, y por 30 años nos sentamos uno al lado del otro. Gracias a Laffit que me dio tantos consejos buenos. Yo también peleé con el peso, pero era más delgado pero alto para ser jinete, mido 5.4 pies.

¿Qué se necesita para ser un buen jinete?

Lo más importante es el lenguaje que te está dando el caballo, es lo más importante. Después de que conoces su estilo de correr aprendes a tratar de visualizar la carrera, cómo se va a desarrollar la carrera. Igual tienes que ver qué otros caballos van a competir y los jinetes, saber cómo monta cada uno, como se va a realizar la carrera por el estilo del jinete.

¿Cuál sería el consejo que le daría a un jinete que quiere triunfar en el extranjero?

Número uno como cualquier otro deporte, debe tomarlo en serio. Debe tener una gran disciplina diariamente. Lo más importante es que tenga bien claro en la cabeza que es un deporte muy peligroso, que sabes que te vas a quebrar un hueso, que puedes morir y lo peor es que puedes quedar en una silla de ruedas, como mi primo que era tremendo jinete Michael Martínez, quien tuvo un accidente y terminó en una silla de ruedas.

¿Cuántos huesos se quebró usted?

Yo me he quebrado veintipico de costillas, no al mismo tiempo, tengo dos barras de titanio en la espalda, ocho tornillos en la espalda y me operaron de la cadera, de la mano y del hombro, me he quebrado piernas…

Después de los accidentes, ¿cómo regresa a la monta?

La recuperación es bien difícil, no solo por los huesos, sino mentalmente, es lo más grande. Yo creo que para mí no era tanto ir a un psicólogo, lo que me daba más confianza era prepararme con el ejercicio cuando regresaba a montar. Así lo hacía, tenía un caballo mecánico que hacía mucho ejercicio. Fue muy difícil la retirada, fue a los 53 años.